Muchas veces no nos ponemos en el lugar de los pequeños cuando vienen a clases de natación y esto hace que las clases no sean 100% satisfactorias

Trabajar la empatía no es fácil. Ocurre que a veces bien porque no creemos oportuno o porque no nos damos cuenta, no nos ponemos en el lugar del niño.

Lo que para nosotros es algo sencillo, nadar, hay niños que les resulta una actividad difícil, que les requiere esfuerzo, les genera angustia, incertidumbre.

Nunca deberemos decir “venga que no pasa nada”, “todos nadan y tú no”, “es que no te esfuerzas”, “no vales para esto”.

Si algo enseñan los ajos de experiencia es que todos aprenden a nadar, en más o menos tiempo, pero todos aprenden, y pueden aprender sin presiones ni angustias.

Solo hay que entender un poquito a los peques, y bajar el pistón y adecuarnos a su handicap.

El miedo al agua no se soluciona tirándolo de golpe, “así aprendí yo cuando era joven”. El miedo al agua se soluciona con cariño, respeto y paciencia.

Incluir juegos en las actividades es una gran opción, y dejar hacer participes a los peques en los juegos, dejarles elegir. No decirles que no pasa nada, sino que comprueben que no pasa nada que sientan seguridad.

Dudas? Con vuestras dudas construimos más post 😉

Y es que la mejor forma de aprender es jugando, en todos los ámbitos de la vida y por ello no iba a ser menos en natación.

Por ello te invito a que veas esta opinión de una familia de México.

El instructor se ha formado con mi plataforma virtual y ya ves los resultados de sus clases…

Una vez superada la etapa de familiarización, los niños ya poseen cierta autonomía y son capaces de moverse por el agua con ayuda de material.

En esta etapa vamos a potenciar esa autonomía para después meternos de lleno en el aprendizaje de los estilos de la natación. Tanto en la etapa de familiarización como en esta etapa de autonomía, realizaremos juegos y ejercicios para potenciar las habilidades de la natación y que a su vez nos van a introducir poco a poco en los estilos. Deberemos elegir cuidadosamente los juegos a realizar en función de los objetivos planteados.

Para conseguir autonomía en el agua, los niños deben dominar la flotación, la respiración y la propulsión, aunque sea de una forma básica o arcaica. Una vez los niños sean autónomos, tendrán seguridad en sí mismos y se sentirán a gusto en el agua; una vez llegados hasta aquí, ya podemos empezar con la siguiente fase.

El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias
y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque
generalmente no nos damos cuenta de ello.

Los niños desde que se
despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y
quieren jugar con las galletas, la leche, todo lo que les rodea. Después van
al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después
del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a
dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y
aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están
aprendiendo mientras juegan.
El juego es fundamental en el desarrollo de los niños, como veremos más
adelante. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un
grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la
adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con
elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que
es otra cosa diferente, están descubriendo su entorno.
Los pequeños, toman elementos reales en sus juegos, toman situaciones
reales. Están descubriendo la realidad de las cosas, objetos, situaciones
cotidianas, roles, mediante el juego. En fundamental jugar para aprender,
conocer. Por ejemplo: jugar a mamás y papás, jugar a cocineros. Sin duda
en el juego existirán elementos imaginativos pero las situaciones son
reales, muchas veces cotidianas, que los niños están aprendiendo,
repitiendo interiorizando en su educación.
Por lo tanto, ¿por qué no utilizar éste modelo en natación?

Hoy quiero contaros la experiencia de ayer.

Cómo os decía por redes sociales, ayer empezó un peque nuevo en natación que venía rebotado de otro club. No voy a entrar en detalles, solo decir que ni quería ver la piscina ni hablar de ella.

Hasta con sus papás en su piscina estaba tenso.

Para mi era un reto, y la verdad que me emocionan los retos 😉

Cómo se solucionó en tan solo 1 clase? Magia de Paco. Hablar con el, preguntarle sobre lo que le angustiaba, escucharle. Después enseñarle la piscina y el material que tocaba esa sesión. Me metí con él en el agua y practicamos ejercicios de natación desde mi versión de natación registrada: aprender jugando.

Resultado: un éxito grandísimo!. Se lo pasó fenomenal y salió de natación diciéndole a su madre cuando volvía 😉 no hay nada más grande para mi, me siento fenomenal

Pues así trabajo, con mi propia metodología: aprender a nadar jugando.

Nos vemos en el agua?

En estos tiempos que nos están tocando vivir, estamos muy familiarizados ya con LA CRIANZA CON APEGO. Desde mi punto de vista como papá no concibo otro tipo de crianza, ¿por qué no voy a portear a mis hijos? ¿por qué no darles achuchones y cariños?

Criar con apego no es malcriar, como dice Carlos González, malcriar es criar mal, y dar besos, abrazos, portear y dar cariño a tus hijos no es malcriar. ¿A quién no le gusta que le mimen?

Desde mi punto de vista PROFESIONAL DE NATACIÓN, no concibo enseñar a nadar de otro forma más que con cariño, respeto y apego.

Me interesa que en mis grupos de 2 a 7 años los niños confíen en mi, pierdan el miedo al agua, y que mejor forma que con cariño, paciencia y respeto por su propia evolución; porque TODOS van a aprender a nadar.

Pero hay que entender que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje, su evolución; si comprendemos esto nuestras clases de natación serán muy divertidas y sin contratiempos. No veo nada de malo es coger en brazos a niños de 2 años en el agua, de darles un abrazo, ofrecerles juego, confianza.

Pero no os penséis que mis clases son un cachondeo; claro que hay normas y la mayoría de las veces trabajamos y mucho en el agua. Pero es que tener respeto, dar abrazos y ser cariñoso con ellos no es contrario a trabajar en el agua. Y es que la realidad es que así aprenden mucho más rápido, y SIENDO FELICES, y disfrutando del agua.

Así es como trabajo yo y de momento me está yendo muy bien 😉

Que los niños aprendan habilidades acuáticas es fenomenal, estaremos de acuerdo en que todos los niños deberían de aprender a nadar.

Es sano, es saludable, es seguro y es muy divertido. La natación debería ser un deporte divertido, ya que el agua aporta gran diversión y mucha variedad.

Pero aún me encuentro con pequeñas historias que me duelen como la que os pongo a continuación sin nombres:

 

Soy la madre de —-   de 6 años que en febrero empezó un curso de natación en una piscina municipal. 

Nunca ha sido demasiado atrevido ni valiente para estas cosas, sin embargo ha seguido acudiendo a clase; lo que veo en este momento es que tiene mucho miedo a meter la cabeza debajo del agua y la solución de la monitora ha sido empujarle y obligarle.

 La consecuencia, que no quiere meterse al agua, con lo cual se tira toda la clase sentado en un banco; y después cuando los 10 últimos minutos les dejan ir a jugar a la piscina pequeña, se queda castigado por no haber querido nadar antes. 

Esto fue el miércoles pasado y la verdad no me parece que sea el método ideal para que un crío de esa edad pierda el miedo y coja confianza en el agua. 

Hemos probado a llevarle con nosotros y vemos que se queda rígido, no se relaja, y lo único que le preocupa es que “no le metamos la cabeza dentro del agua”.

Ahora va a empezar natación conmigo, ¡acepto el reto!

Y por favor, vamos a ofrecer una natación respetuosa, cada niño/a tiene su ritmo de evolución…. tan sólo un poquito de paciencia 😉

 

Como algunos ya sabéis, tengo mi propia plataforma de formación virtual, en la cual enseño mi metodología de natación de bebés e infantil.

Soy un apasionado de la enseñanza de la natación y la formación.

El otro día un alumno de México me hizo la siguiente pregunta: “tengo un alumno con sindrome de down y quisiera saber cómo trabajar con él en el agua”. En este post vengo a escribir rápidamente su pregunta, y de paso, que vosotros también podáis aprender.

La respuesta es bien sencilla: se enseña natación igual que los demás grupos de natación. La natación de personas con síndrome de down no entraña ninguna dificultad añadida. Cada niño tiene sus cosicas. Sería un caso diferente por ejemplo con el tema del autismo o la parálisis cerebral, que sí requiere de otra organización en las sesiones de natación.

Los niños con Síndorme de Down no dejan de ser niños y como tales:

  • Hay niños más movidos y otros más tranquilos
  • Cada niño tiene sus capacidades, unos son más ágiles, a otros les cuesta coordinar más
  • Todos son capaces de aprender a nadar, unos antes que otros, pero todos PUEDEN CONSEGUIRLO.
  • Unos niños son más habladores que otros

Lo suyo es ir viendo la evolución de cada niño y si en un futuro surgen problemas, solucionarlos según la marcha.

En definitiva, TODOS LOS NIÑOS PUEDEN CONSEGUIRLO, ¿la clave? LA MOTIVACIÓN y las ganas de aprender y jugar.

El mundo está lleno de estereotipos, que si gordito, que si flaco, que si alto, bajo…. También hay una cierta creencia que si un niño tiene miedo al agua es por falta de valentía pero si se tira al agua como loco solo está muy bien y nos sentimos orgullosos.

Y es que muchas veces tendemos a la comparaciones: “mi hijo es ver el agua y se tira como loco”, “el mío con 15 meses ya saltaba solo al agua y flotaba”.

Para desarrollar este sencillo post voy a partir de tres premisas:

  1. Cada niño tiene su propia evolución
  2. Todos son capaces de conseguir lo que se propongan (potencial)
  3. Mejor prevenir que lamentar

Hablando de la primera, es cierto, cada niño sigue su propia evolución, al igual que los adultos, todos no aprendemos al mismo ritmo ni tenemos los mismos intereses. Es importante conocer la evolución del niño y saber adaptarnos. No hace falta ser mago ni usar técnicas super pioneras, basta con tener un poco de paciencia, y prestar apoyo y cariño.

Enlazado con el tema anterior, cada niño es capaz de conseguir lo que se proponga (quitar el miedo al agua y aprender a nadar, aprender matemáticas….), sólo es necesario saber explotar ese potencial. Nunca podemos decir a un niño “no puedes conseguirlo”. Es cierto que habrá cosas que no será tan hábil, pero tenemos que ayudarle a intentarlo y prestarle nuestro apoyo.

Y el tercer punto que todos conocemos, que mejor prevenir que lamentar. Si tenemos un niño muy intrépido hay técnicas para enseñarle a no tirarse al agua sólo, que aprenda a medir sus energías en el agua y también podemos enseñarle a ser consciente del problema real que puede ocurrir en el agua.

Os espero en el agua!

Me gusta siempre hablar de cómo se hacen las cosas, de consejos para mejorar la técnica en un deporte, consejos para perder el miedo al agua….etc.

A veces para aprender a hacer las cosas de forma de correcta, es necesario saber cómo no se deben hacer, qué cosas debemos evitar.

Cuando doy una clase de natación, hay veces que enseño cómo hacer la técnica de forma incorrecta para que el alumno identifique y pruebe cómo no se debe hacer, y, a continuación le hago ver cómo se hace de forma correcta y detecta la gran diferencia y comodidad que supone hacerlo bien.

He aquí consejos para NO aprender a nadar:

  • Ser un profesor autoritario
  • Ser frío y distante con los alumnos
  • Ofrecer una clase sin estructura
  • No jugar bajo ningún concepto
  • Ofrecer una técnica pura y dura
  • Si tiene miedo al agua forzarle
  • Obligar a realizar ejercicios aunque el alumno se oponga
  • Nunca ofrecer ejercicios colectivos
  • Ser individualista en el agua
  • No fijar objetivos a corto/medio/largo plazo
  • No tener comunicación con la familia

¿Qué os ha parecido?

Aunque os parezca increíble, los niños también pueden aprender a nadar con estos consejos, pero es probable que no sean felices.

Para mi gusto, el aprendizaje es un proceso en el cual el niño debe ser partícipe y DISFRUTAR DE LA ACTIVIDAD, tener actitud y estar MOTIVADO.

Espero que os  haya servido 😉

Bien, esta es una pregunta que me suelen hacer a menudo, ¿a qué edad puede mi hijo/a a aprender a nadar?

Antes de nada, me gustaría puntualizar que no hay una edad concreta, tampoco un momento exacto en el cual el niño no nada y de repente sí nada. Aprender a nadar es un proceso que dependiendo del niño y del profesorado es diferente.

Otra cosa es conocer la evolución normal de un niño, o también podemos llamarlo hitos del desarrollo.

Voy a desarrollar el proceso de aprendizaje de la natación en 3 fases para que os pueda quedar más claro:

  1. En una primera fase podemos hablar de adaptación al medio acuático. Normalmente se suele dar con 2-3 años de edad. Los niños a esta vez ya están desarrollados motormente y pueden realizar un montón de cosas tanto fuera del agua como dentro. Hay que tener en cuenta que todavía no son capaces de coordinar con exactitud con lo cual no podrán nadar, pero sí que podemos conseguir desplazamiento en el agua. A veces ocurre que, por lo que sea, se apuntan niños a nadar con 5 años o más pero nunca han hecho natación. Igualmente deberemos hacer una adaptación al medio siendo consciente que están desarrollados motormente y pueden coordinar perfectamente, lo cual hará que su proceso sea más rápido.
  2. En una segunda fase superada la adaptación, procedemos a introducir posición en el agua, orientación, recursos y técnica. Ocurre como antes, dependiendo de la edad de los peques, deberemos ser conscientes hasta dónde podemos llegar con ellos. Desde mi punto de vista me gusta mucho incidir en el tema postural y sobretodo que los peques se encuentren agusto, se rían conmigo en el agua. Estar tranquilo y relajado es fundamental para un buen proceso de aprendizaje.
  3. Y ya en la tercera fase que el niño sabe desplazarse, está agusto y sabe flotar en varias posiciones, podemos empezar a incidir con más intensidad en la técnica propiamente dicha de los estilos de natación en el siguiente orden: crol, espalda, braza, mariposa.

En resumen, desde mi punto de vista, debemos conocer las 3 fases del aprendizaje y saber conectarlas con la fase de evolución o crecimiento del niño para que vayan parejo, no por tener más edad va a ser peor aprender ni por se más joven va a resultar más fácil. Aquí tenemos mucho papel los profesores, que debemos empatizar, tener paciencia, saber estar, saber escuchar y enseñar lo mejor que podemos.

Y perdonarme la expresión, pero después de pensar mucho un título adecuado a esta entrada no se me ocurría nada mejor….que expresase lo que veo mes sí, mes también.

No es que me considere un “friki-padre” de la crianza ni de la enseñanza en la natación, pero sí me considero un gran profesional, y no porque lo diga yo eh… 😉

A lo que voy, mi filosofía en cuanto a la crianza en mi casa es la misma que cuando trabajo con niños: llorar no es parte del proceso. No considero que un bebé o un niño tenga que llorar innecesariamente para aprender; creo que es más fácil buscar una solución que motive, estimule.

Por ejemplo, cuando viene donde trabajo un niño/a con miedo al agua, no le quito el miedo lanzándolo a la piscina acompañado de un “tienes que aprender”. Es mejor para todos ir con mucha paciencia, dando seguridad a los peques y a sus familias (que en el fondo me están dejando lo más bonito de su casa).

También oigo por ahí en clases de estimulación acuática para bebés la siguiente frase: “aunque llore hay que hacer la inmersión porque hoy toca”. Pues señores míos, conmigo eso no va a pasar. No veo necesario que llore, no tengo las clases “tan estructuradas”.

Por supuesto que tengo una programación de mis clases, pero también soy un profesional abierto y cada sesión me adapto a las necesidades de los más peques.

¿Mi truco para que los peques aprendan a nadar?: Formación, experiencia y mucho cariño.

 

A través del juego, el bebé en mayor o menor medida (dependiendo de la edad):

  • Se divierte y se siente feliz
  • Se expresa libremente
  • Explora el mundo que le rodea
  • Desarrolla sus capacidades intelectuales y psicomotrices
  • Se relaciona socialmente con otros del grupo
  • Comprende el valor de las normas
  • Conoce rasgos de su cultura
  • Se integra en el mundo adulto
  • Transforma la realidad aprendiendo ciertas destrezas
  • Desarrolla su creatividad e imaginación

En resumen, la actividad lúdica contribuye a 6 aspectos de la personalidad:

  • Físico, intelectual, creativo, emocional, social, cultural.

La representación de roles durante el juego es una operación que se cumple en el hecho simbólico de jugar, pero muchas veces suele reproducir elementos característicos de la personalidad del jugador, de la realidad familiar que le rodea, de las normas de convivencia o de los valores morales imperantes en la sociedad. Esta sutil y a veces complejísima relación de complementariedad entre ambos aspectos, el real y el imaginario, es justamente lo que define y enriquece al juego como forma de aprendizaje para la vida.

Un objetivo final es aquel objetivo global, pensado en conseguir a largo plazo. Un objetivo parcial podríamos definirlo como una “mini meta” a conseguir por el grupo. Para ello primero debemos reflexionar sobre el tipo de grupo que tenemos, así como de su desarrollo y capacidades. Es evidente que en función de esto podremos plantear unos tipos de actividades-juegos u otros.metas

En mi opinión, el aprendizaje de la natación no se debe clasificar por edades, debido a que habrá niños pequeños sin miedo al agua que se pueda empezar a trabajar con ellos los movimientos típicos de los estilos, mientras que otros niños mayores necesiten todavía un periodo de adaptación. Pero, sin duda, el aprendizaje de conocimientos y desarrollo tanto motor como psicológico está ligado a la edad. Con esto quiero decir, que cada etapa de madurez contiene unos tipos de juegos y un tipo de tratamiento y educación. Por ejemplo, un niño pequeño puede pasarse horas jugando con unos cubos a llenarlos y vaciarlos, mientras que otro un poco mayor necesitará otro tipo de juegos y actividades menos sencillos. También tendremos esto en cuenta a la hora de programar las actividades acuáticas.

  El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque generalmente no  se da cuenta de ello.

Los niños desde que se despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y quieren jugar con las galletas,  la leche, todo lo que les rodea. Después van al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están aprendiendo mientras juegan.

El juego es fundamental en el desarrollo de los niños. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que es otra cosa diferente,  están descubriendo su entorno.

MIEDO AL AGUA Y VERANO
Existe un tema que se repite todos los años en los cursos de natación sea cual sea la edad de los pequeños. Es un tema tan sumamente importante desde mi punto de vista que no se puede dejar de lado.

Tenemos dos fases bien diferenciadas: cuando el niño no sabe nadar y tiene miedo, y cuando está aprendiendo a nadar.
 Cuando no sabe nadar:
Sea cual sea la edad del niño, si no sabe nadar, pese a lo que pueda parecer, generalmente son menos propensos a sufrir un accidente en la piscina en verano. No saben nadar y se sienten inseguros y tienen miedo; sólo quieren bañarse con material y/o con los papás y mamás.
 Cuando están aprendiendo:
Aquí es donde suele existir mayor problema. Aunque sepan nadar un poco no son capaces de afrontar nadando con una salpicadura, nadar media-larga distancia…etc. Están aprendiendo y se sienten valientes; ése es el problema, que creen que ya pueden ser independientes en el agua cuando realmente aún no lo son.
Con esto no pretendo generalizar, pues los niños siempre tienen que estar controlados en el agua y sus cercanías.
Lo que aquí se expone es que los niños que están aprendiendo a nadar son más propensos a tirarse al agua solos y los niños que no saben nadar nada, suelen querer depender más de los papás.
Los bebés, del que trata este libro, evidentemente son más controlables si aún no nadan, pero tengamos cuidado si ya gatean, pues un pequeño despiste puede ser fatal.
Consejos.
1. Para no tener sustos en verano con los más pequeños de la casa expondré unos pequeños consejos que pueden ser útiles. No olvides que estás en una piscina y como tal entraña sus riesgos (resbalones… etc)
2. Usa el material adecuado a su nivel de aprendizaje
3. Si el pequeño quiere experimentar, tal como si quiere probar a nadar solo, tirarse…es mejor dejarles que prueben en presencia del papá/mamá; si no se les deja probar, generalmente lo intenten cuando estemos distraídos y aquí está el problema.
No se debe olvidar que para lo que a un adulto es responsabilidad, para un niño puede suponer un juego.
Es importante hacer diferenciar al pequeño los momentos de juego en el agua.
Ejemplo: un niño pequeño corriendo por la piscina. El papá evidentemente corre detrás de él para que no le ocurra nada.El niño lo toma como un juego que papá

¿Tu hijo no quiere bañarse en la piscina? ¿No sabes cómo hacer para que disfrute del agua? Es más común de lo que se cree que los niños pequeños no quieran bañarse en la piscina con sus padres por temor. Los padres se frustran porque quieren disfrutar con ellos del agua y no saben cómo lograrlo.

Debéis saber que, la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada. Los padres sois los que tenéis que llevar a cabo la actividad lúdica, ser cariñosos con vuestros hijos pero firmes a la vez: vosotros ponéis los límites y las reglas del juego.

the-water-slide-of-pool-100139187

Para comenzar, no intentéis meter al niño de golpe, no hay que forzarle. Tiene queapetecerle jugar. Si vuestro hijo no quiere jugar con vosotros y le forzáis, estáis creando una obligación.

Otro error común entre los padres es obligar a sus hijos a meterse en el agua con manguitos, flotador, etc. Éste es un acto egoísta, ya que, sin quererlo, imponéis al pequeño un material de flotación para vuestra “seguridad”. Se suele pensar que si el niño ya tiene manguitos podéis estar más tranquilos… no es así. Los excesos de confianza no son buenos en el agua.

 

la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada

Aquí van unos consejos que os pueden servir de ayuda.

  • Deja que tu hijo elija el material que quiere usar contigo para jugar. Si no quiere material no te preocupes. Si no sabe nadar, se aferrará a ti, y, poco a poco, por su ganas de jugar (date tiempo, es un niño y tarde o temprano querrá jugar) él mismo querrá soltarse y tener más autonomía.
  • Si tu hijo quiere tirarse al agua, déjale que lo haga cuando tú estés mirando, no se lo prohíbas cuando estés presente, ya que lo tomará como un juego y se lanzará cuando te despistes: es mejor que pruebe experiencias contigo delante para evitar accidentes.
  • Si tiene miedo, escoge un lugar tranquilo y que no le cubra el agua. Olvídate de que aprenda a nadar ese día, ¡juega con él! Haz de ese momento, un momento de juego increíble, aunque sólo le llegue el agua a los tobillos.
  • Si consigues que esté a gusto, poco a poco podrá cubrirle un poco más el agua. Si tienes paciencia, cogerá confianza y autonomía en el agua, y llegará a ver que es un lugar divertido.
  • Si, por el contrario, lo que quiere es material, no te empeñes en que se meta al agua sin nada. En clases de natación nos es muy apropiado a los monitores que un niño quiera entrar al agua, aunque sea con material. Ellos no lo saben, y vosotros seguramente tampoco, pero con material propiciamos una buena posición del cuerpo en el agua (hidrodinámica).
  • No te preocupes, al final el material les estorbará para jugar con vosotros y querrá quitárselo él mismo. Déjale experimentar.

Este es un proceso que dependiendo del niño puede tardar más o menos tiempo. De cualquier manera, no pienses en si aprenderá a nadar antes o después, o, si se mete con material o no; tu objetivo es disfrutar con él, deja el aprendizaje para los monitores.

 

Muchas son las familias que se plantean la siguiente pregunta: ¿puedo hacer algún deporte con mi bebé?

Cuando los niños son mayores, se pueden apuntar a cualquier deporte; el deporte más completo por excelencia es la natación. Existe una “variante” de la natación conocida erróneamente como “matronatación”, que es, en definitiva, natación para bebés. Ahora ya sabes qué deporte puedes realizar con tu bebé: natación para bebés.

Con el paso del tiempo se ha comprobado que realizar este tipo de deporte con los bebés es muy beneficioso para ellos y para las familias; además de ejercicio físico, se crea un vínculo familiar que refuerza la relación padres-bebé.

 

babys-hands-10075237La natación de bebés se realiza en la piscina e intervienen las siguientes figuras:

1. Padres: que asisten al bebé

2. Bebé: es quien realiza los ejercicios

3. Monitor: es el vínculo entre ambos y enseña a las familias los ejercicios y rutinas.

Otra de las dudas que se plantean las familias es: ¿es seguro ir a la piscina con mi bebé?

La natación para bebés es muy beneficiosa y no se encuentra ningún obstáculo que impida realizar este deporte. No obstante, como tratamos con bebés, se deberá tener en cuenta lo siguiente:

  1. La temperatura ambiente de la piscina deberá ser cálida y confortable, con buena ventilación
  2. La temperatura del agua rondará los 32º para que la sesión sea agradable y no tenga frío. Atención a este punto ya que los bebés pierden calor rápidamente. Interesa además que la actividad se desarrolle de forma lúdica.
  3. En cuanto al cloro: la concentración de cloro será la mitad de una piscina convencional, es decir, entre 0.5 y 0.6% de cloración.

Que disfrutéis mucho del agua.

 

La natación es un deporte muy completo cuyos beneficios, especialmente en bebés, son múltiples y de sobra conocidos. Tal es así que se ha convertido en una actividad muy recomendable también para niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA).

Su práctica es una excelente forma de estimulación que ayuda al desarrollo psicomotor, favorece la relajación y contribuye al bienestar, todo dentro de un entorno lúdico y en un medio, el acuático, que permite llevar a cabo un ejercicio de “bajo impacto”. Lo que lo hace idóneo para niños con necesidades especiales.

Francisco Sánchez Aguilar, formador en el Centro Médico Pamplona y fundador de LudoQua, nos explica cómo se trabaja con niños con TEA en el agua.

La natación como terapia

En primer lugar hay que tener en cuenta que dentro del espectro autista podemos encontrar muy diversas formas de afectación; unos niños estarán muy afectados, al tiempo que en otros será más complicado averiguar su grado de afectación. En cada uno de ellos se observan comportamientos y actitudes muy diferentes, de modo que podemos encontrarnos desde niños que no comprenden lo que se les dice o incluso que no saben ni siquiera expresar sus sentimientos, hasta niños con menor afectación, que tan sólo nos dan a conocer alguna muestra.

100985

En cualquier caso, podemos trabajar en el agua de forma muy efectiva y divertida con ellos. ¿Cómo? En primer lugar, en estos casos especiales, es necesario trabajar mucho la empatía, esto es, saber colocarnos en el lugar de la otra persona. Pero sobre todo no debemos frustrarnos si el niño no ejecuta un ejercicio determinado, pues quizás no lo ha comprendido o no se sabe expresar o hacernos llegar sus sentimientos y emociones. O quizás no sepa cómo decirnos “no sé hacerlo” o “no sé qué es lo que quieres que haga”.

Sepan o no sepan nadar, el trabajo en el agua va a ser muy beneficioso; de cualquier manera estaremos potenciando unas habilidades u otras.

La actividad se ocupa especialmente de la familiarización al medio acuático, la flotación, la fuerza y la coordinación de brazos y piernas, los giros, las respiraciones. Sin duda esta tarea requiere de esfuerzo, lo que cansa a los pequeños, pero también se persigue con ello liberar tensiones y ayudarles a relajarse, muy importante para estos niños. Además se trabaja mucho el contacto visual y la sociabilidad a través de juegos-ejercicios.

La colaboración de las familias, fundamental

Con la natación se consigue, en varias sesiones, que el niño o niña trabaje la relajación, libere tensiones y se exprese corporalmente en un medio en ingravidez: el agua.

Siempre sin olvidar que cada uno es un mundo, por lo que es imprescindible estar muy atentos a sus reacciones, al movimiento corporal y al feedback de la familia. Y es que, como diría Glenn Doman, médico experto en estimulación y ayuda a niños con lesión cerebral “la familia no es el problema, es la solución”. Por lo tanto es esencial su participación. Trabajando en el agua con las familias y sus hijos se les enseña a canalizar los sentimientos y se les muestra otra vía de comunicación: gestual y emocional. De este modo los profesionales trabajamos quizás unas horas a la semana con ellos, pero las familias pueden hacerlo 24 horas al día.

>Un último consejo: El uso de material en el aprendizaje de la natación es eficaz y hace posible que niños que no saben nadar floten (manguitos, etc.), sin embargo con el material no podemos trabajar las sensaciones en el agua: sensación de flotar, de sentir el arrastre del agua con brazos y manos, sensación de apoyos en el agua para el correcto desplazamiento… Si es posible, es preferible el material y potenciar el contacto humano.

En definitiva, muchos aspectos que pueden resultar dificultosos de trabajar en el medio terrestre devienen eficaces en el medio acuático.

¿Sabes qué es lo mejor para tu bebé en el agua?

La actitud de los padres en el agua es fundamental para el pequeño.

  • Antes de entrar al agua

Para el disfrute del bebé en el agua es muy importante que acudais a la piscina con las necesidades cubiertas; es decir,  el bebé debe haber comido y con las horas de sueño cubiertas. La principal actividad de los pequeños en el agua es la estimulación, por lo tanto debe estar lo más receptivo posible.

 swimming-pool-at-hotel-10078403
  • En el agua

La regla de oro es no entrar a la piscina con el bebé en brazos. No hay que meter al bebé de golpe, tómate tu tiempo, llevate algun juguete que le guste (y se pueda mojar) y mójale poco a poco; recuerda que has ido a la piscina a jugar y disfrutar. Los bebés están aprendiendo diversidad de cosas nuevas todos los días, están creciendo continuamente, desarrollándose…, llevale juguetes que potencien su estimulación, desarrollen su psicomotriz. Tu actitud es clave: buena disposición para crear un buen ambiente.

  • Al salir

Recuerda no salir del agua con el bebé en brazos para evitar accidentes. Los bebés pierden calor rápidamente así que no pierdas tiempo y abrigalo bien. Cambialo en un lugar cálido y sin corrientes.

La actividad en el agua es intensa lo que, seguramente hará que el bebé tenga hambre y sueño.

Si llevas al pequeño a la piscina (curso de matronatación o a jugar con los papás) regularmente estarás consiguiendo una rutina muy positiva para él de alimentación, horas de sueño y ocio. Todo esto repercutirá en su posterior desarrollo positivamente