Muy buenas tardes!

Hoy quiero explicaros cómo quito el miedo al agua a los nuevos peques (y no tan peques) que acuden a la piscina donde trabajo.

Me parece interesante explicarlo, para que sepáis un poquito más sobre mi forma de trabajar en el agua. Es importante que las familias sepáis qué se hace con vuestros peques, cómo vamos a trabajar.

Quitar el miedo al agua es un proceso, que, dependiendo de cada persona dura más o menos.

Tengo estipuladas 5 fases:

  1. Entrevista
  2. Acercamiento
  3. Juego CON agua y no en el agua
  4. Introducción al medio acuático
  5. Gestión autónoma en el agua

A veces es necesario tan sólo 1 sesión por cada fase, es decir, una clase por cada fase, con lo cual en poco más de 1 mes estaría todo hecho 😉

A veces hay que realizar 2 sesiones por cada fase, pero no hay problema, porque ya sabemos que es un proceso y vamos a respetarlo: tenemos un inicio y un objetivo.

La primera fase es obvia, me reúno con las familias y con el peque y charlamos tomando un café fuera de la piscina acerca de ese miedo al agua, se intenta averiguar por qué, de dónde viene, si ha habido un proceso anterior que no le ha gustado, etc. En esta primera fase el peque ya me conoce y en el futuro seré un cara conocida 😉

En la segunda fase, intentamos un acercamiento, que no es más que una visita a la piscina por dentro: así se familiariza con el entorno, el material, le enseño con qué jugamos, qué material podemos elegir, dónde nos vamos a bañar…..

En esta tercera fase, ya viene el peque sin los papas a clases, ya se ha apuntado: yuju!. Con calma, paciencia y mucho cariño vamos a jugar con agua. La diferencia es brutal: no vamos a entrar al agua de golpe, vamos a jugar con el agua, primero fuera, después si se puede, dentro (aquí es fundamental no forzar).

La cuarta fase es sencilla, una vez dentro del agua y conmigo siempre (yo nunca estaré fuera del agua y el niño dentro solo) aprenderemos las nociones básicas de desplazamiento, giros y respiración (pero no forzaré a meter la cabeza, hay muchos juegos para motivar mojarse los ojitos, la cara, etc). Enseguida la cosa evoluciona muy bien (por experiencia) y el peque se desplaza por el agua con mi ayuda. 

Llegamos a la quinta fase, y, al igual que la anterior, le ayudo y le acompaño en su proceso, enseñandole habilidades para que comience a tener autonomía en el agua y se sienta: a gusto, feliz, contento, ilusionado, motivado.

Y esto es todo, un proceso que es muy bonito y satisfactorio, y que sobre todo, los peques lo hacen sin forzar, sin reñir, todo mediante mi propia metodología de trabajo en el agua que se llama LUDOQUA: APRENDER A NADAR JUGANDO.

¿Te vienes?

Tenemos lista de espera!

OnFitness, gimnasio y balneario en Pamplona, junto a la Morea.

Muy buenos días por la mañana! (soy consciente que igual esto lo lees por la tarde…). Bueno pues desde hace un tiempo decidí que algunas preguntas que me hacéis por privado transformarlas en forma de post sin nombre ni apellidos ni forma de identificación para contestar las dudas, y así de paso igual ayuda a algun@ más. ¿Os parece?

El caso es que ayer me preguntaron:

cómo quitar el miedo a mi peque (peque porque da igual que sea niño o niña) de 4 años. Me da pena que no disfrute del agua porque sé que es algo divertido. No ha habido experiencias malas previas pero por lo que sea no quiere ni ver la piscina.

Voy a intentar daros algunas pautas que podéis seguir para solucionar el problema. No es difícil pero sí que os digo que hay que tener:

  1. Paciencia
  2. Tiempo
  3. Constancia

Además de enseñar a nadar, donde trabajo también se tratan estos temas, también me dedico a quitar el miedo al agua a peques y mayores.

Normalmente el miedo al agua viene desencadenado por dos factores:

  1. Experiencia previa mala o desafortunada
  2. Miedo a lo desconocido

Estamos en el caso 2, que es más sencillo de “tratar”. En sí no es un tratamiento, porque no es ninguna enfermedad ni problema, pero sí que es un problema que podemos ponerle solución. Por otro lado, es muy normal que los peques tengan miedo a lo desconocido. Con 4 años ya son capaces de racionalizar y ver los problemas. Por ejemplo, un peque de dos años no ve el miedo, y más fácil que se tire al agua. Un peque de 4 ya puede ser capaz de PREVEER LAS CONSECUENCIAS, ya sabe que cubre, que no sabe nadar, que puede pasar angustia.

Esto tiene una parte buena y otra mala. La mala es que sabe racionalizar, la buena, es que podemos hablar con él, hacerle entender, explicar, comprender: mantener un diálogo más fluido y enriquecedor.

Bueno, después de todo esto, aquí van mis consejos, que pueden variar de un peque a otro, según su familia, situación, y un largo etc. Si veís que no funciona podéis poneros en contacto conmigo y os ayudaré de buen agrado 😉 pakinen.sanchez@gmail.com

  1. Como no conoce la instalación, podríamos ir un día sin bañador, sólo de visita.
  2. Si conseguimos que la visita esté contento, le sacamos una foto y podemos hacer refuerzo positivo todos los días enseñandole la foto: “¿ves cariño como es divertido ir a la piscina?”.
  3. También podemos tirar de móvil (que es buen recurso) y enseñarle fotos, vídeos de peques disfrutando del agua.
  4. Siempre hablaremos en tono positivo. Cambiar el no de nuestras frases.
  5. No decir nunca “no seas llorica”, “no pasa nada” (porque sí que pasa, le da miedo), “es que así no hay forma”, “no vas a aprender nunca” etc.
  6. Cambiamos las frases negativas por otras más positivas: “Vamos a pasarlo muy bien”, “mamá está contigo”, “voy a ayudarte en todo lo que necesites”, “no tienes por qué  pasar angustia, cuéntame”, etc. Vamos a ser “facilitadores acuáticos”, es decir, estar con el peque EN EL PROCESO.
  7. Aprender a nadar y quitar el miedo es un PROCESO, tenemos que acompañarles con cariño y amor, paciencia y comprensión.
  8. Una vez que puede ir vestido (podemos ir varias veces si necesita de visita, ir a la cafetería, ver la piscina de lejos…) podemos ir, ponernos el bañador pero no bañarnos. Sé que suena raro, pero funciona.
  9. Antes de ir, ayúdale a que escoja un juguete que le gusta (y se pueda mojar) para llevarlo a la piscina.
  10. Prueba ese juguete antes en la bañera.
  11. Invéntate un cuento en la bañera con ese juguete, y si ves que su nivel de comprensión es bueno, escríbelo y plastificalo.
  12. Ese cuento llévatelo a la piscina, estará distraido. Podeís leerlo en el bordillo con los pies en el agua, y jugar con el juguete en el borde sin tener que entrar al agua.
  13. Según vaya tolerando estas acciones, vamos entrando más a la piscina. Siempre entra al agua el adulto y el peque en brazos. Nunca lo metas de golpe.
  14. Una vez que entra al agua en brazos, o con material (da igual que sean manguitos etc) no trates que patalee o nade. Sólo juega con él, bien con vuestro “cuento” o hablar de vuestras cosas. Yo en mi trabajo, lo primero que hacemos en cojerlos en brazos y me cuentan en 2 minutos qué tal el cole, y después comenzamos la actividad de natación, que ya están, relajados, mojados y dispuestos.
  15. Paciencia.

Espero que os sirvan estos recursos, que son generales. Si no te resuelven, hay muuuuchos más que se pueden probar, que cada peque es un mundo (por fortuna!)

 

Nos leemos por aquí!!!!! Abrazos!