¿Sabes qué es lo mejor para tu bebé en el agua?

La actitud de los padres en el agua es fundamental para el pequeño.

  • Antes de entrar al agua

Para el disfrute del bebé en el agua es muy importante que acudais a la piscina con las necesidades cubiertas; es decir,  el bebé debe haber comido y con las horas de sueño cubiertas. La principal actividad de los pequeños en el agua es la estimulación, por lo tanto debe estar lo más receptivo posible.

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  • En el agua

La regla de oro es no entrar a la piscina con el bebé en brazos. No hay que meter al bebé de golpe, tómate tu tiempo, llevate algun juguete que le guste (y se pueda mojar) y mójale poco a poco; recuerda que has ido a la piscina a jugar y disfrutar. Los bebés están aprendiendo diversidad de cosas nuevas todos los días, están creciendo continuamente, desarrollándose…, llevale juguetes que potencien su estimulación, desarrollen su psicomotriz. Tu actitud es clave: buena disposición para crear un buen ambiente.

  • Al salir

Recuerda no salir del agua con el bebé en brazos para evitar accidentes. Los bebés pierden calor rápidamente así que no pierdas tiempo y abrigalo bien. Cambialo en un lugar cálido y sin corrientes.

La actividad en el agua es intensa lo que, seguramente hará que el bebé tenga hambre y sueño.

Si llevas al pequeño a la piscina (curso de matronatación o a jugar con los papás) regularmente estarás consiguiendo una rutina muy positiva para él de alimentación, horas de sueño y ocio. Todo esto repercutirá en su posterior desarrollo positivamente

Muy buenos días!

Hoy os he creado un vídeo para vosotr@s en el cual os explico cómo mejorar vuestros tiempos en natación.

La idea es además de mejorar en bajar segundos para determinadas pruebas competitivas, reducir el coste energético para nadar más metros en menos tiempo con menos esfuerzo.

Os lo pongo por aquí y ya diréis que os parece ¿vale?

Y hoy vengo a hablaros de un tema calentito que surge siempre en verano: la seguridad de los nuestros en la piscina, la playa….

He de confesaros un secreto, hace tiempo era una persona bastante reacia respecto al uso de los manguitos. Supongo que con el tiempo todo se suaviza, aunque quiero pensar que son los años de experiencia los que me dan otra visión, otra perspectiva.

Leo artículos que hablan sobre si manguitos si, manguitos no, que mejor este material, que mejor chaleco, que mejor burbuja….

Hoy puedo deciros con firmeza mi opinión profesional al respecto: COHERENCIA. Es lo que me han enseñado los años de experiencia y trabajo en el agua con pequeños y mayores, con una gran diversidad de público. Y también desde hace un tiempo, tengo también la perspectiva como padre, padre de dos pequeñajos.

Hace tiempo os diría que no uséis manguitos, bla bla bla….

A día de hoy, os diré lo que les digo a todas las personas que me preguntan sobre seguridad en el agua: la mejor vigilancia son los ojos. Ya se que suena a tópico, pero es la pura realidad.

Después de años, veo en piscinas todo tipo de materiales para la práctica de la natación y para el ocio en el agua. Lo que más me llama la atención son LAS IMPRUDENCIAS que se cometen, y no tiene nada que ver con el material elegido. Veo peques con manguitos felices en el agua con padres muy presentes, dentro del agua, jugando con ellos; veo peques con chalecos super seguros con padre en la toalla mirando el móvil. Tenemos que ir al factor humano, no echemos la culpa ni balones fuera, a veces erramos, fallamos, nos equivocamos.

Veo profesores de natación con grupos muy numerosos dando la espalda a sus alumnos, sin vigilancia en más de 2 minutos: eso amigos, no es dependencia del material, es una imprudencia.

¿Qué puedo usar? 

Muy sencillo: lo que quieras. Pero has de saber que cada material tiene sus pros y contras. Por ejemplo:

  • Manguitos: depende la marca (obvio) provocan o no rozaduras. Unos flotan mejor que otros. Otros son más evolutivos y ergonómicos. Ofrecen flotabilidad y gran diversión pero se pueden salir y provocar un accidente.
  • Flotador: es muy divertido pero el peque se puede voltear y quedar sumergido.
  • Chalecos: flotan muy bien, pero algunos son incómodos y les molestan a los peques.
  • Nada: ofrece gran libertad de movimiento y descubrimiento, pero tenemos que estar muy encima.
  • Churro: es muy versátil para enseñar a nadar y jugar, pero se escapa con mucha facilidad.
  • Burbuja: es estupenda porque deja extremidades libres, ofrece gran diversidad de juego. Por contra el peque puede soltarla o quedar en posición con vías aéreas sumergidas.

Como veis, todo material sirve y a la vez no. Lo bueno de todo esto es que hay mucha diversidad. Tenemos que ser coherentes y saber que si tenemos peques no vamos a poder estar en la piscina o en la playa tumbados tan a gusto. Tenemos que saber que si vamos al agua vamos con todas las consecuencias, que es cansado estar con ellos todas las horas, pero es lo mejor para todos.

Sabemos que hay material que flota más que otros, pero eso no nos exime de la responsabilidad de vigilancia.

Sabemos que el socorrista vela por nuestra seguridad, pero los padres somos los primeros responsables de la seguridad de nuestros peques.

 

Me gustaría saber vuestra opinión, ¿te apetece dejar un comentario?

Cada vez es más frecuente encontrarnos en los centros deportivos y gimnasios la modalidad de spinning. Junto con la natacion, es uno de los deportes más completos.

El spinning está incluido entre los deportes de gimnasio y consiste en pedalear al ritmo de la música siguiendo las instrucciones del monitor. El ciclo indoor, como también se conoce esta especialidad, se practica en grupos durante sesiones de 45 minutos.

Es una actividad divertida y perfecta para eliminar grasas, ya que se pueden llegar a perder más de 500 kilocalorías en cada sesión. Una música movida y las constantes frases motivadoras del monitor hacen del spinning una actividad cardiovascular muy demandada.

Beneficios de realizar spinning

Tonificación de la zona GAP

Piernas, glúteos y abdomen son el objetivo preferido por los usuarios del ciclo indoor. Aunque no son las únicas zonas que podemos tonificar con este ejercicio, sí son las más beneficiadas por el pedaleo.

Mejora de la respiración

Es un ejercicio que necesita un gran aporte de oxígeno durante el tiempo que se practica, por lo que se fortalecen los músculos que están implicados en la respiración.

Beneficios para una mente sana

Como en todos los ejercicios aeróbicos, durante la práctica del spinning nuestro organismo segrega endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad. Estas actúan como reductoras del estrés y mejoran la ansiedad y la depresión.

Durante la sesión podrás comprobar cómo tu mente desconecta de los problemas diarios y te centras en la música y en responder adecuadamente a los requerimientos del profesor. Por eso es ideal para momentos de ansiedad y angustia o para desconectar totalmente del trabajo.

Mantienen el corazón fuerte

El ejercicio de bicicleta estimula el crecimiento de los vasos sanguíneos en el corazón. Por esta razón mejoramos el bombeo de la sangre y el ritmo cardíaco es más reducido cuando estamos en reposo.

La dinámica propia del ejercicio trabaja con intervalos de ritmo cardíaco diferentes, con aumentos y disminuciones del mismo cada pocos minutos. Esto implica un ejercicio del músculo del corazón para adecuarse a las necesidades de cada momento.

Es un potente quemagrasas

Aunque depende de la intensidad al realizar el ejercicio, el spinning es uno de los deportes que mayor cantidad de calorías quema en cada sesión. Si lo combinamos con una dieta saludable, veremos cómo en poco tiempo hemos bajado notablemente de peso sin haber perdido masa muscular.

Combinar spinning y natación

Es la combinación perfecta para quemar grasas y mejorar tu condición física de forma integral. Esta mezcla de disciplinas no solo da unos resultados excelentes para el cuerpo, sino también para la mente.

La natacion es uno de los deportes más completos y con la práctica se gana resistencia, se aumenta la capacidad pulmonar y se gana masa muscular en gran parte de los músculos del cuerpo

El spinning mejora notablemente la respiración y amplía la capacidad pulmonar, lo que te ayudará notablemente en las rutinas al nadar.

Nadar es una práctica apta para todas las edades porque no compromete músculos ni articulaciones. Si practicas un tiempo de natacion después de una sesión intensa de spinning, comprobarás los beneficios para todos los grupos musculares implicados.

Cómo aprenden los niños? Ya os lo digo yo: jugando.

Jugar para todo, para comer, en el coche, en el cole….y también podemos aprender muchísimo en la piscina!

De dónde viene la palabra juego? 

El juego es una actividad natural del hombre, y especialmente importante en la vida de los niños porque es su forma natural de acercarse y de entender la realidad que les rodea. Resulta fácil reconocer la actividad lúdica; sabemos perfectamente cuándo un niño está jugando o está haciendo cualquier otra cosa.
Etimología:
La palabra juego aparece de manera cotidiana en el lenguaje hablado o escrito cuando hablamos, por ejemplo:
– “juego limpio”
– “abrir el juego”
– “jugarse la vida”
– “es un juego de niños”
– “jugar con la salud”
En hebreo la forma sahap, además de su significado inicial de reír y llorar, significa también burlarse y divertirse. En el antiguo anglosajón, saltar, moverse, además de sacrificio y ofrenda; lo cual relaciona el juego con los ritos y otras manifestaciones culturales (Paredes, 2002).
En la Antigua Grecia el juego se refería a las acciones de los niños y a las “niñerías”. De todas formas, los griegos distinguían entre expresiones espontáneas del juego, como las peleas, los tumultos, las bromas y los que proponen los juegos de competición y de lucha entre varios contrincantes, que se habían puesto previamente de acuerdo en las normas.

Con lo cual, vamos a relajarnos y vamos a jugar más,  os parece?

Hoy quiero saber hablaros de un tema importante en piscinas: la seguridad. Los que me conocéis ya sabéis que me gusta mucho ese tema y siempre que puedo saco un rato para escribir sobre ello. (Si no me conoces que buena ocasión! )

La piscina,  aprender a nadar, jugar, pasarlo bien….pero con seguridad,  y más cuando hablamos de los peques.

La legislación regula los aros salvavidas y su número.  Ocurre que la mayoría de los niños desconoce:

  1. Qué es el salvavidas
  2. Quien lo debe usar
  3. Cómo se usa
  4. Qué es el 112
  5. Funciones del socorrista

En mis clases de natación me gusta ofrecer elementos de rescate infantil que complamentan las clases y las enriquecen mucho.  Les enseño a utilizar el salvavidas, aprenden que no es un juguete,  que ellos no son el socorrista, les enseño el protocolo de actuación en caso de urgencia. De esta forma toman conciencia de la situación sobre todo de cara al verano.

Además,  con el salvavidas se trabaja: fuerza,  técnica y resistencia. Lo mejor de todo es que es muy divertido y educativo.

Qué te parece?

Muy buenos días por la mañana! (soy consciente que igual esto lo lees por la tarde…). Bueno pues desde hace un tiempo decidí que algunas preguntas que me hacéis por privado transformarlas en forma de post sin nombre ni apellidos ni forma de identificación para contestar las dudas, y así de paso igual ayuda a algun@ más. ¿Os parece?

El caso es que ayer me preguntaron:

cómo quitar el miedo a mi peque (peque porque da igual que sea niño o niña) de 4 años. Me da pena que no disfrute del agua porque sé que es algo divertido. No ha habido experiencias malas previas pero por lo que sea no quiere ni ver la piscina.

Voy a intentar daros algunas pautas que podéis seguir para solucionar el problema. No es difícil pero sí que os digo que hay que tener:

  1. Paciencia
  2. Tiempo
  3. Constancia

Además de enseñar a nadar, donde trabajo también se tratan estos temas, también me dedico a quitar el miedo al agua a peques y mayores.

Normalmente el miedo al agua viene desencadenado por dos factores:

  1. Experiencia previa mala o desafortunada
  2. Miedo a lo desconocido

Estamos en el caso 2, que es más sencillo de “tratar”. En sí no es un tratamiento, porque no es ninguna enfermedad ni problema, pero sí que es un problema que podemos ponerle solución. Por otro lado, es muy normal que los peques tengan miedo a lo desconocido. Con 4 años ya son capaces de racionalizar y ver los problemas. Por ejemplo, un peque de dos años no ve el miedo, y más fácil que se tire al agua. Un peque de 4 ya puede ser capaz de PREVEER LAS CONSECUENCIAS, ya sabe que cubre, que no sabe nadar, que puede pasar angustia.

Esto tiene una parte buena y otra mala. La mala es que sabe racionalizar, la buena, es que podemos hablar con él, hacerle entender, explicar, comprender: mantener un diálogo más fluido y enriquecedor.

Bueno, después de todo esto, aquí van mis consejos, que pueden variar de un peque a otro, según su familia, situación, y un largo etc. Si veís que no funciona podéis poneros en contacto conmigo y os ayudaré de buen agrado 😉 pakinen.sanchez@gmail.com

  1. Como no conoce la instalación, podríamos ir un día sin bañador, sólo de visita.
  2. Si conseguimos que la visita esté contento, le sacamos una foto y podemos hacer refuerzo positivo todos los días enseñandole la foto: “¿ves cariño como es divertido ir a la piscina?”.
  3. También podemos tirar de móvil (que es buen recurso) y enseñarle fotos, vídeos de peques disfrutando del agua.
  4. Siempre hablaremos en tono positivo. Cambiar el no de nuestras frases.
  5. No decir nunca “no seas llorica”, “no pasa nada” (porque sí que pasa, le da miedo), “es que así no hay forma”, “no vas a aprender nunca” etc.
  6. Cambiamos las frases negativas por otras más positivas: “Vamos a pasarlo muy bien”, “mamá está contigo”, “voy a ayudarte en todo lo que necesites”, “no tienes por qué  pasar angustia, cuéntame”, etc. Vamos a ser “facilitadores acuáticos”, es decir, estar con el peque EN EL PROCESO.
  7. Aprender a nadar y quitar el miedo es un PROCESO, tenemos que acompañarles con cariño y amor, paciencia y comprensión.
  8. Una vez que puede ir vestido (podemos ir varias veces si necesita de visita, ir a la cafetería, ver la piscina de lejos…) podemos ir, ponernos el bañador pero no bañarnos. Sé que suena raro, pero funciona.
  9. Antes de ir, ayúdale a que escoja un juguete que le gusta (y se pueda mojar) para llevarlo a la piscina.
  10. Prueba ese juguete antes en la bañera.
  11. Invéntate un cuento en la bañera con ese juguete, y si ves que su nivel de comprensión es bueno, escríbelo y plastificalo.
  12. Ese cuento llévatelo a la piscina, estará distraido. Podeís leerlo en el bordillo con los pies en el agua, y jugar con el juguete en el borde sin tener que entrar al agua.
  13. Según vaya tolerando estas acciones, vamos entrando más a la piscina. Siempre entra al agua el adulto y el peque en brazos. Nunca lo metas de golpe.
  14. Una vez que entra al agua en brazos, o con material (da igual que sean manguitos etc) no trates que patalee o nade. Sólo juega con él, bien con vuestro “cuento” o hablar de vuestras cosas. Yo en mi trabajo, lo primero que hacemos en cojerlos en brazos y me cuentan en 2 minutos qué tal el cole, y después comenzamos la actividad de natación, que ya están, relajados, mojados y dispuestos.
  15. Paciencia.

Espero que os sirvan estos recursos, que son generales. Si no te resuelven, hay muuuuchos más que se pueden probar, que cada peque es un mundo (por fortuna!)

 

Nos leemos por aquí!!!!! Abrazos!

Buhita, una de las integrantes de los Pijamask tiene otros super poderes.

Adivináis cuales? Me ayuda en la piscina a quitar el miedo al agua de los peques.

Cuando un peque viene a natación y tiene miedo, puede ser por:

  • una mala experiencia previa
  • desconocimiento
  • miedo porque la piscina es grande
  • no sabe que se va a hacer
  • el agua puede estar fría
  • no está con los papas….
  • mil cosas más

En cualquier caso, tener miedo al agua:

  • no es algo malo
  • no es motivo de burla
  • no es ser menos
  • no tiene edad (hay niños de 3, 6 o adultos con miedo)
  • es fácil ponerle solución

Con ella jugamos mucho, le damos muchos paseos en barco (tabla de natacion), la llevamos a la playa (de lado a lado de la piscina), nos enseña a bucear,  a soplar burbujas y muchas cosas más.

La verdad es una buena compi 🙂

 

Buenos días!

Hoy voy a explicaros cómo consigo dos aspectos fundamentales en la piscina:

  1. Estar a gusto en el agua
  2. Autonomía

Vamos por partes os parece?. Desde mi experiencia es fundamental primeramente estar agusto en el agua, venir contento a las clases de natación,  motivado,  con ganas. Después ya trabajaremos autonomía y demás aspectos (flotación,  giros, desplazamientos….)

Me gano la confianza de los peques jugando con ellos, escuchándoles, abrazandoles. Siempre explico los ejercicios que vamos a a realizar, siempre ofrezco mi ayuda. Y nos es jugar por jugar, cada juego tiene incluido un aspecto acuático a ejecutar.

Una vez que el peque está agusto y confía en mi, paso a realizar ejercicios con churro, en brazos si hace falta. Un ejercicio que me gusta mucho y gusta mucho es hacer “un coche” con un churro y un aro. Favorece la posición de desplazamiento, ayuda al equilibrio, propiocepción e incita al juego.

Y así poco a poco vamos trabajando y nos lo pasamos genial en la piscina!

Buenos días!

Tal como os comentaba el otro día en otro post, hablaba sobre los miedos de los peques al agua en la piscina. Si no lo leíste está aqui.

En ese artículo os comentaba los posibles motivos por los que un peque puede llegar a tener miedo al agua en la piscina, y también os decía que haría otro post para ver cómo se puede solucionar; pues bien, allá vamos! 

Sabiendo todo esto, estamos ya en condiciones de pasar el número 3, y ver que todo no es tan malo,  y que se le puede poner solución (donde yo trabajo en menos de 5 sesiones solucionado)

¿Cómo quitar el miedo al agua?

Lo primero de todo es tener buena comunicación con las familias, que expliquen de dónde (creen) que viene el miedo, si ha sido por mala experiencia en otra piscina, de más pequeño, susto, etc. Una vez sabemos de dónde partimos, comenzamos a trabajar. Hablar con los peques es fundamental: nos sentamos juntos (no necesariamente dentro del agua, en el borde suficiente), hablamos, nos conocemos un poco. Sacamos juguetes que le interesen y poco a poco todo va fluyendo.

Siempre explicaremos qué ejercicio vamos a hacer y así sabemos su opinión. Si nos expresa malestar tenemos que explicarle cómo lo vamos a realizar y hacerle entender que sentir malestar NO es malo, que le vamos a ayudar, vamos a estar a su lado en todo momento. El ejercicio que queremos hacer lo dividimos en 3: empezamos por ejercicio base sencillo, después lo complicamos un poco y finalmente se ejecuta como queremos. Ejemplo: quiero que el peque vaya solo con el churro para trabajar autonomía. Primero le explico, después le llevo el recorrido aupas, con calma, cariño; después aupas y el churro y poco a poco le entrarán ganas de probar él solito/a. Todo esto no tiene por qué ser en el mismo día claro 😉

Nunca forzaremos a realizar ejercicios, trabajaremos la MOTIVACIÓN y el JUEGO.  Seremos simpáticos, cordiales y muy CARIÑOSOS. Al fin y al cabo, SÓLO TIENEN 3 O 4 AÑITOS. Cada peque afortunadamente es diferente, cada uno lleva su ritmo, nunca mediremos a todos por igual: respetaremos la evolución de cada uno.

Pues bien, hasta aquí hemos llegado, espero que os haya quedado claro todo. Cualquier duda me tenéis a vuestra disposición en www.franciscosanchezaguilar.com o pakinen.sanchez@gmail.com

¿Cómo trabajar la autonomía en el agua con niños pequeños?

OBJETIVO: cierta autonomía de los niños de 2-3 años en el agua.
EJERCICIO LÚDICO 1: jugamos a saltamontes. Los niños se tiran al agua y
los coge el monitor.
EJERCICIO LÚDICO 2: jugamos a hacer bombas de agua. El niño se tira al
agua de la mano del profesor haciendo una gran bomba.
EJERCICIO LÚDICO 3: realizamos los ejercicios 1 y 2 pero con material
auxiliar. En este caso jugamos al saltamontes nadador y a la bomba boya.
EJERCICIO LÚDICO 4: ya dentro del agua jugamos a cangrejos y los niños
se desplazan por el borde de la piscina agarrados por las manos.
EJERCICIO LÚDICO 5: jugamos a hacer pompas de jabón soplándole al
agua por la boca.
EJERCICIO LÚDICO 6: jugamos a aprender partes del cuerpo mojándolas
por partes: mojamos orejas, barbilla, sacamos pie del agua, etc.
EJERCICIO LÚDICO 7: jugamos a cangrejos con manguitos o material
auxiliar.
EJERCICIO LÚDICO 8: los niños se sueltan del bordillo y jugamos a coches
de carreras ayudados por el monitor.
EJERCICIO LÚDICO 9: jugamos a rescatar juguetes del agua para liberar las
manos del niño. Si el niño tiene juguetes en las manos evitará abrazar al
monitor y así aumentamos su autonomía.
EJERCICIO LÚDICO 10: sacamos los juguetes de la piscina y ayudamos a los
niños a aprender a salir de la piscina solos.
EJERCICIO LÚDICO 11: jugamos a pescadores. Tiramos juguetes a la
piscina; los niños saltan y con la ayuda del monitor se van a pescar.
Volvemos hacia atrás como cangrejos.
EJERCICIO LÚDICO 12: jugamos al circo. Los niños se tiran al agua y nadan
una pequeña distancia con material auxiliar imitando un animal.
Aprender a nadar jugando: método LudoQua
Dependiendo del animal favorecemos la batida de pies, la brazada, la
respiración, etc.
EXTRA DEL MODELO LÚDICO:
Qué más han aprendido los niños:
– Que los saltamontes saltan
– Como hacer la bomba
– Las boyas flotan
– Aprenden partes del cuerpo
– Aprenden a salir de la piscina
– Aprenden animales de circo
– Se inician en los movimientos básicos de natación (muy básico).

Hoy voy a escribir un post en dos 🙂

En este primero vamos a ver el por qué del miedo al agua y las situaciones más comunes desde mi experiencia que generan este miedo.

En el siguiente post explicaré como tratar esas situaciones. Vamos allá!

Vamos a comenzar por el principio que siempre es lo mejor. ¿Por qué miedo al agua?

El miedo es algo irracional, no podemos elegir tener miedo o no. Según la RAE miedo significa: Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.. Vamos a analizar estas dos definiciones. El miedo lo podemos definir como angustia real o no, es decir, el peque SABE que el agua le da miedo, o anticipa que determinado ejercicio le va a dar miedo y le crea angustia. Si vemos la segunda definición, vemos cómo el pequeño desconfía de “lo que viene”, le crea angustia y malestar lo que se va a hacer en clases de natación.

Bien, esto que he comentado anteriormente es fundamental y en breve vais a ver por qué. Seguimos con el segundo punto, cómo se producen estas situaciones. Voy a enumerar casos en los cuales según mi experiencia profesional se pueden dar situaciones de miedo al agua.

  • Desconocimiento de la actividad
  • Hacer un ejercicio no deseado (generalmente inmersiones) de forma obligada.
  • No anticipar ejercicios
  • No explicar correctamente la actividad
  • Falta de empatía
  • Falta de profesionalidad
  • Dejadez
  • Pensar que todos los peques son iguales
  • Trabajar de forma muy estricta en el agua.
  • Lanzar de forma brusca al agua
  • Dejar pasar angustia en el agua
  • Enseñar a nadar “a lo bruto”.
  • Y alguna más que seguro me dejo (que es ya un poco tarde pero hago esto con los peques en la cama zzzz…)

En el siguiente post os explicaré cómo ponerle solución. Nos leemos?

Para aprender a nadar como en todo,  tiene si miga. No es difícil aprender a nadar, pero sí que necesitarás esfuerzo y persistencia.

El estilo de espalda es parecido al estilo crol, tiene sus parecidos y diferencias.  La diferencia radical es la posición “boca arriba” que a los nuevos aprendices les resulta incómodo : se pierde la noción del espacio, se hunden, desorientan o no son capaces de desplazarse.

Desplazarse por el agua es sencillo: si quiero avanzar hacia adelante tengo que “empujar” el agua hacia atrás;  si quiero nadar hacia atrás tengo que empujar hacia adelante.

Por eso cuando nadamos a espalda es un error empujar el agua bien de forma lateral o empujarla hacia abajo (empujar hacia abajo quiere decir que quiero nadar hacia arriba!)

Aquí os dejo una imagen para que os hagáis una idea 🙂

En la imagen se ve claramente como extiendo el brazo, se “agarra” el agua y se lleva hacia adelante proporcionado desplazamiento. Unido a la acción de pies y giro del tronco tenemos un desplazamiento efectivo en estilo espalda.

En mi opinión, el aprendizaje de la natación no se debe clasificar por
edades, debido a que habrá niños pequeños sin miedo al agua que se
pueda empezar a trabajar con ellos los movimientos típicos de los estilos,
mientras que otros niños mayores necesiten todavía un periodo de
adaptación.

Pero, sin duda, el aprendizaje de conocimientos y desarrollo
tanto motor como psicológico está ligado a la edad. Con esto quiero decir,
que cada etapa de madurez contiene unos tipos de juegos y un tipo de
tratamiento y educación. Por ejemplo, un niño pequeño puede pasarse
horas jugando con unos cubos a llenarlos y vaciarlos, mientras que otro un
poco mayor necesitará otro tipo de juegos y actividades menos sencillos.
También tendremos esto en cuenta a la hora de programar las actividades
acuáticas.
Todo esto parece muy difícil pero, en base, no lo es tanto. En definitiva,
vamos a seleccionar ejercicios de natación y los vamos a disfrazar de
juegos selectos para que la actividad se convierta en lúdica. Vamos a hacer
que los niños vengan contentos a la piscina, y que, aprendan a nadar
mientras juegan. Por ello, es muy importante que el monitor elija
correctamente los juegos acorde a los objetivos.

 Ellos pensarán que “están jugando a…” mientras que lo
que verdaderamente están haciendo es un ejercicio de aprendizaje del
movimiento de brazos de estilo crol.
La imaginación es muy importante, por lo que no nos debe importar
imaginar nuevas situaciones, o cambiarle el nombre a las cosas. Por
ejemplo, es más atractivo llamar “bocadillo” que “pul buoy”. Son cosas
muy sencillas, pero que con los niños funcionan, y debemos establecer el
aprendizaje a su nivel, y ponernos en su piel. Ya tienen bastantes
obligaciones, y según crecen más; vamos a darles un rato divertido y
lúdico, en el que:
– Aprenden a nadar
– Hacen deporte
– Desarrollan sus capacidades y habilidades sociales
– Aprenden nuevos conceptos y situaciones de la vida real

¿Tú qué opinas?

Sabes cómo se ejecuta la brazada de crol?

Pues seguramente si, la verdad es que no es difícil a nivel básico,  pero la cosa se complica cuando tenemos objetivos,  queremos bajar segundos al cronómetro,  aumentar velocidad….

Es cuando entran en juego ejercicios específicos para ello. 3 de ellos son:

  1. Realizar un recobro aéreo con extensión de brazo
  2. Trabajar la brazada en natación de rescate para ser conscientes
  3. Trabajar la última fase de empuje en la brazada.

Hay muchos más ejercicios pero ya iré poniendo ya… solo deciros que mi alumno de la futura oposición ha bajado de 40 segundos a 31 en 50 metros… Tan solo en 7 sesiones de entrenamiento!

Necesitas ayuda?

Paco : Entrenador y coach de natación.

Buenos días!

Después de publicar varios post sobre natación,  beneficios y mucho más,  me encuentro con mensajes privados y me preguntáis dónde trabajo.

Hoy os lo voy a desvelar públicamente y además os voy a decir cómo se trabaja 😉

Trabajo en Pamplona, en un gimnasio con balneario que se llama Onfitnes,  junto al centro comercial La Morea. El balneario tiene saunas, jacuzzis y todo eso pero además una piscina para practicar natación. Es ideal para enseñar a nadar porque :

  • El agua está templada y los peques no pasan frío
  • Un ambiente muy tranquilo. Olvidate de mil grupos de natación a la vez, barullos….
  • No hay una “fiesta” en el vestuario.
  • Trabajamos con grupos de máximo 2.
  • Trabajo con mi propia metodología que se llama ludoqua,  aprender a nadar jugando.
  • Son clases muy exclusivas,  con mucha comunicación con las familias, con confianza.
  • No forzamos a los peques, les motivamos.

Si no me crees, pide referencias, busca, llama o pregunta.

Nos vemos en el agua!

Hoy quiero hablaros sobre mi trabajo, el mejor trabajo del mundo.

¿Podéis adivinar? ¿Cuál es tu trabajo perfecto? ¿Estás pensando en el dinero?

Desde hace muchos años, y ya tengo 32 tacos, soy profesor de natación, natación de bebés, infantil, adultos… lo que me pongan por delante. Tengo la formación y experiencia apropiada para dar sesiones con calidad, con respeto y divertidas 😉

Y no hablo de que mi trabajo sea el mejor por el dinero (que no me quejo que cobro muy bien), sino porque mi trabajo es “algo más”.

Ver cómo aprenden a nadar peques tan peques, tan chiquitajos. Verlos que no sabían nada y de repente se manejan solos por el agua. Ver como quitan el miedo otros, como vienen muy angustiados y se van contentos a casa. Ver la cara de felicidad de las familias al ver a sus hijos felices. Ver cómo se fomenta el deporte y bueno hábitos. Ver como se puede trabajar mucho en el agua tengas el obstáculo que tengas. Ver como en el agua no hay raza ni condición, es muy chulo.

Mi trabajo es guay porque me permite CONCILIAR mi vida familiar con mis dos soles, pasar mucho tiempo con mi familia y disfrutarlos a tope. Tener buen ambiente con los compañeros y tener un sueldo para vivir.

Sobre todo mi trabajo es el mejor del mundo porque ayudo a los más peques a superarse, a crecer.

 

Hoy quiero haceros dos preguntas: Cuánto creéis que tarda un niño en ahogarse? Sabes cómo pasa?

Este es un post para poner en vuestro conocimiento no para asustar. Un niño tarda muuuy poco en ahogarse,  entre 30 y 60 segundos tan sólo! Lo peor es que son silenciosos….

Aquí os dejo un video con una presentación para mostraroslo mejor. Cualquier duda me tienes a tu disposición en pakinen.sanchez@gmail.com y WhatsApp 637067006 (+34 fuera de España )

Es el título de un post que he visto este mañana en Instagram. El título decía: “¿Nadar como una chica?, atrévete”.

Es evidente que hombres y mujeres somos diferentes, tenemos diferente fisiología, hormonas, pero tenemos que tener claro que ambos debemos tener igualdad en oportunidades, igualdad de trato. El problema también radica no en las palabras en sí, sino en su significado “nadar como una chica”, como si fuera menos, peor, etc…. 

Si fuera así, yo que no tengo una complexión de super atleta “debería” nadar como una chica. Los hombres fisiológicamente sacan mejores marcas en natación en pruebas de potencia y corta distancia, pero en pruebas largas como 1500 metros la cosa cambia y hay tan sólo un 6 por ciento de diferencia. Pero lo cierto es que hombres y mujeres podemos conseguir aquello que nos propongamos, y sino que se lo digan a Mireia Belmonte:

Los cinco récords de Mireia Belmonte (piscina corta)

  1. 200 metros mariposa: 1:59.61 (Qatar, 2014)
  2. 400 metros libre: 3:54.52 (Berlín, 2013)
  3. 800 metros libre: 7:59.34 (Berlín, 2013)
  4. 1.500 libre: 15:19.71 (Sabadell, 2014)
  5. 400 metros estilos: 4:18.94 (Eindhoven, 2017)

Ya me gustaría nadar a mi así. Y sino, te animo a que vayas a la piscina, te cronometres y me avisas, vale?

Para que te hagas una idea de “como nadan las chicas” te pongo un ejemplo: ella hizo 200 metros (equivalente a 8 largos en piscina de 25) en 1:59, pongamos 2 minutos. La mayoría de los “hombres” hacen ese tiempo en 2 o 3 largos a lo sumo.  Así que te animo a nadar como una chica, o mejor dicho, como una gran campeona.

“No te compares con chicos o chicas, no te compares con nadie, tan sólo compárate con tu yo de ayer y sé mejor persona”.

Es una de las frases que siempre digo algo los papas, jugando siempre se aprende mejor y, quede dicho, es más divertido.

Natación no iba a ser menos. Y si, se puede aprender a nadar jugando. Es algo natural de los niños,  jugar. 

Donde trabajo habitualmente puedo ampliar mi metodología de trabajo: ludoqua.  Ludoqua viene de lúdico y agua. Es mi proyecto que con tanta ilusión cree, fue costoso pero al final todo tiene sus resultados.

Toda la técnica de natación necesaria para aprender a nadar esta enmascarada de un juego determinado,  y además adaptado al cada edad y nivel de natación. Si, es un curro, pero funciona super bien con los peques y las familias.

No te lo crees? pregunta por Paco….

Hoy quiero hablaros desde mi punto de vista, de mi experiencia.

He trabajado en varios sitios como profesor de natación y hay bastante disparidad. Por un lado he trabajado en sitios con ratios de 8 peques por grupo. Cuando son grupos de peques de más de 6 años ni tan mal, porque van todos con buena disciplina e incluso ayuda a hacer una clase dinámica.  Pero cuando son peques que empiezan, o tienen 3/4 años  o son peques que vienen con algún miedo  etc, tantos peques por grupo es inviable.

Por otro lado donde trabajo son grupos de máximo 2, cierto es que no son clases baratas, pero si haces la media sale igual. A Muchas familias les compensa porque son clases muy tranquilas, trabajas toda la clase, no los tienes que tener fuera del agua esperando su turno pasando frio. Se aprovecha el 100% de la clase en el agua. Da tiempo a resolver dudas, que los niños te cuenten su día a dia, quitas miedos…

Por otro lado hay un lazo más estrecho con las familias que eso se agradece mucho. A mi me gusta más trabajar así,  se trabaja con calidad. No cantidad pero eso ya depende de la filosofía de la empresa.

Yo solo se que trabajando en el agua con mi método  (ludoqua, aprender a nadar jugando) y con este ratio los peques aprenden antes, mejor y más contentos. No lo digo solo yo, lo dice las lista de espera que tenemos y eso que trabajo también los domingos….

En verano y antes del verano se ofrecen en muchos sitios cursillos intensivos de natación.  Pero, qué aprenden realmente en estos cursos?

Los peques van a aprender lo que son capaces de aprender. Me explico, cada peque tiene su evolución y no por meter más contenidos van a aprender más.  Aprenderá lo que por su desarrollo psicomotor sea capaz. Para ello es interesante saber qué son capaces de aprender para saber hasta donde llegar.

  • Grupos de bebes de 18 a 36 meses. Se trabajará la adaptación al medio acuático. Se pueden trabajar habilidades como: desplazamiento autónomo con material,  trabajo motor de extremidades, trabajo respiratorio, ejercicios sencillos grupales, pérdida de miedo al agua, inmersiones, comienzo al desplazamiento sin material, coordinación y ejercicios de propiocepción.
  • Grupos de 3 a 5 años. Se trabaja sobre todo la pérdida de miedo al agua, desplazamiento autónomo con material, inició al estilo crol sin material.  Juegos de coordinación y propiocepcion.
  • Grupos de 5 a 8 años. Normalmente son peques que ya nadan unos pocos metros. En estos cursos comenzamos a aprender la técnica correcta de natación con la respiración y coordinación.  También emperamos a practicar el estilo espalda.

Espero que os haya servido de ayuda 😉

¡Buenas tardes!

Hoy quiero hablaros sobre un tema que vengo rumiando…. es en cuanto a natación y los niños por grupo.

¿Cuántos niños por grupo creéis que es el óptimo para que aprendan a nadar bien?

Aquí hay un tema importante y predominante: money. Hay cursos que son bastante baratos pero a costa de poner 8 o 10 niños por grupo. Creo que, como en toda empresa, el dinero es importante, pero también me parece fundamental que los peques aprendan a nadar sin miedos, en confianza con su profesor, que sea algo divertido y motivador, sin pasar frío.

Es cierto que si son grupos de niños mayores en mi opinión se pueden poner bastantes por grupo porque ya saben desplazarse por el agua y prácticamente van solos y el profesor va dando instrucciones para mejorar la técnica y estilo.

Pero cuando se trata de niños de 3 a 5 años, creo que poner grupos de 8 o más es temerario y contraproducente para el buen desarrollo de las sesiones de natación. Lo suyo es que el dinero que invierten los papás se aproveche, y claro, con grupos tan numerosos al final hay que trabajar de 2 en dos y los demás niños al bordillo a esperar su turno. A mí personalmente ese sistema no me gusta. Prefiero tener grupos más reducidos y que los peques aprovechen toda la clase de principio a fin. Evidentemente serán clases algo más caras, pero no pasan frío y están todo el rato haciendo ejercicio en el agua, y además hay más conexión con el profesor, se puede hablar más, tratar miedos, inquietudes…..

¿Vosotros que opináis?

¡Ayuda! Qué le pongo a mi hijo en la piscina para bañarnos con seguridad

Ya llega el verano, ya llega la fruta…. Y ya llegan las dudas de las mamás y papás, tíos, tías, abuelos, amigos, conocidos, blogueros y un largo etcétera sobre un tema recurrente: LOS NIÑOS Y LA PISCINA

Y es que no es un tema para tomarlo a risa, es un tema serio por las graves consecuencias que puede llegar a acarrear. Y es que no os voy a hablar de estadísticas, porque está claro que al que le toca su estadística es el 100% y le va a importar un pepino la estadística general. Esto es así.

Como os decía, llegando esta temporada, yo como otros profesionales recibimos dudas sobre seguridad en piscinas, y sobre todo sobre cómo proteger a nuestros hijos para evitar un ahogamiento. Me preguntáis sobre todo qué es mejor, que si flotadores, que si manguitos, que si he leído por ahí que esto sí, que aquello no…

Una cosa tengo bien clara y me gustaría que os quedase clara también a vosotros: las mamás y papás sois quien mejor conocéis a vuestros hijos. Ocurre que gente de cierta fama escribe (como yo, pero no soy famoso) es sus blogs, redes sociales sobre productos. Eso está muy bien pero no debemos creerlos siempre a pies juntillas. Por eso voy a intentar tener cuidado y daros mi opinión sobre diferentes productos del mercado que os pueden ayudar a resolver vuestras dudas, pero nunca os diré lo que tenéis que hacer; esa es una decisión que sólo vosotros podéis tomar. Podéis tratarme como un asesor acuático 😉

Hay muchísimos productos en el mercado así que voy a hablaros de los más conocidos ( o eso creo yo ); cualquier duda, crítica constructiva o cualquier cosa que necesites puedes escribirme que estaré encantado (pakinen.sanchez@gmail.com).

Vamos al lío. ¿Qué es lo mejor? Lo mejor siempre es la PREVENCIÓN, suena a tópico pero después de más de 10 años en esto creedme que es así. Ya me he tirado varias veces a la piscina a salvar niños que “supuestamente” estaban seguros. Lo más seguro es que estén con vosotros. Tú conoces a tu hijo, tú sabes hasta qué punto le vas a permitir libertad. Si es un niño muy movido lo ideal es acotar una “zona de juego” de tal forma que en caso de accidente siempre esté a tu vista (ojo que los socorristas también se despistan!). Realmente todos estos elementos de flotación el peligro no viene por el material en sí, si no por creer que con ese material es suficiente y no hay que vigilarlos. El problema viene al ver niños muy pequeños con manguitos o flotador SÓLOS en la piscina. El problema no es el manguito, el problema es la falta de atención al menor en un medio divertido pero peligroso.

Después de saber que lo mejor es estar contigo vamos a diseccionar el tema aún más. ¿Estamos hablando de aprender a nadar o de disfrutar del agua en familia? Una cosa es el material que utilizamos los profes para enseñar a nadar y otra cosa son los ELEMENTOS DE FLOTACIÓN del mercado. También me preguntan sobre todo las mamás al acabar la natación en junio: “si le pongo manguitos en verano no irá para atrás?” Por supuesto que no, los niños tienen bien claro cuando están “en clase de natación” a cuando están con los papás en la piscina. Yo no uso manguitos en mis clases de natación pero eso no es óbice para que tú no los uses con tus hijos y te lo pases bomba. Yo con mi hija le pongo un cinturón de flotación y nos lo pasamos bomba (2 años).

Voy a explicaros desde mi punto de vista los beneficios de cada elemento de flotación / juego. También os animo a que cuando leáis un artículo, reviséis QUÉN LO ESCRIBE, y cotilleéis un poco sobre quién es, por qué escribe así, etc. Si de verdad os da confianza, adelante, pero no creáis lo primero que leáis, ni incluso a mí, os invito a cotillearme 😉 (Paco Sánchez Aguilar en Pamplona, trabajo en OnFitness)

  • Claleco flotador. Lo primero es saber si está homologado por la CE y cumple normativa EN. Tiene gran poder de flotación pero no es inmune a golpes de otros niños ni caídas en el suelo que puedan dejar inconsciente. Muy útil si tu hijo no se maneja muy bien en el agua o tiene inseguridad. Procura si ocurre esto bañarte con él en una zona tranquila con algún juguete y ve poco a poco. No le digas cosas como “venga tírate que con eso flotas”, “no seas miedica que con eso flotas!”. El miedo no es algo racional, dale su tiempo y verás cómo va todo como la seda. Ideal también si eres madre de dos y quieres jugar con ellos en el agua. Flotan, pero no les quites nunca el ojo de encima porque aunque lleven buenos cierres los niños ya sabemos que son grandes Houdinis. Por contra puede haber niños que requieran estar más sueltos y puede que les agobie. Tiene de bueno que deja libre las manos y no lleva excesivo aparataje en extremidades.
  • Manguitos. Está servida la controversia. Yo no recomendaría los típicos inflables de una cámara que puedes coger en tiendas que todos sabemos. Son fácilmente extraíbles con el riesgo que conlleva y se pinchan, además que las costuras hacen rozaduras. Si te decides por manguitos, procura comprar los del tamaño de tu hijo. Hay unos de la marca Delphin que no se pinchan y se pueden acoplar varios discos para flotar más o menos. No es muy útil para aprender a nadar pero sí que ayuda a que el niño se desenvuelva en el agua, empiece a tener autonomía, quitar el miedo… que son elementos clave a la hora de aprender a nadar. Además de manguito, se puede usar de disco flotador, frisbi, elemento de juego en el agua… sí, el precio puede parecer alto, pero el material de calidad es lo que tiene, que no vale 5 euros el pack. Para flotar, aprender a hacer burbujas, meter la cabeza, jugar, patalear, hacer ejercicios de propiocepción… sí, es útil y se puede trabajar con él bien. Eso sí, me repito, nunca lo pierdas de vista, un niño es un niño, lleve lo que lleve.
  • Swimtrainer o flotador entrenador. Diseñados según el fabricante para ofrecer una postura óptima para la práctica de la natación. Un poco aparatoso pero la verdad que tiene un buen cierre de seguridad que no está al alcance del peque, es buen elemento de flotación, ofrece practicidad a la hora de realizar juegos en el agua y tienen varios modelos en función del peso, lo cual permite una evolución. Se puede usar desde bebés. Os recomiendo este flotador pero también tenerlos en brazos cuando son muy peques, piel con piel también en la piscina; ofrecer la seguridad de los brazos, el calor.
  • Churros. Ideales sobre todo en natación porque es muy versátil y nos permite a los profes trabajar con seguridad con varios niños y además nos permite utilizarlo para la técnica de varios estilos de natación. Para las familias también es muy útil como elemento lúdico.

Entonces… ¿qué elijo?

Es muy sencillo, que tu hijo pruebe lo que más le guste, que disfrute del agua, olvídate de que aprenda a nadar. Todos los niños aprenden a nadar, pero sobre todo aprenden antes cuando vienen a clase felices, motivados, contentos. Elije lo que quieras sabiendo que no debes apartarte de su vista, que a veces es cansado estar tooooda la tarde con ellos en el agua, pero que ningún elemento te va a garantizar un 100% en el agua. También has de saber que los niños no gritan en el agua, se produce una MUERTE SILENCIOSA (su cerebro sólo puede pensar en respirar y no es capaz de pedir ayuda). Que elijes chaleco porque lo ves mejor, adelante, que manguitos, perfecto. Pero estate con él, juega disfruta, déjale experimentar. Si se quiere quitar el material, déjalo que lo haga delante de ti, si lo toma como un juego lo hará cuando no mires.

En definitiva, no existe la panacea, pero sí existen las familias responsables que eligen el material que creen mejor a sabiendas que puede ocurrir un imprevisto (igual que en casa, en el parque…) pero que si estás pendiente ese imprevisto sólo queda en susto.

 

¿Has tenido esa sensación que cuando algo te gusta no te cuesta hacerlo o te cuesta menos?

¿Por qué obligamos a los niños a aprender a nadar?

¿Es necesario aprender a nadar sí o sí?

 

Evidentemente aprender a nadar tiene múltiples beneficios, podríamos hablar de beneficios en el sistema inmune, sistema respiratorio, sistema circulatorio… y un largo etcétera.

Ahora que se acerca el verano, muchas familias apuntan a sus hijos a cursos intensivos de natación para aprender a nadar de cara al verano, para que sepan defenderse, “para que no se ahoguen”. Estamos de acuerdo que es mejor que un peque sepa defenderse en el entorno acuático, yo con mi hija vamos desde los 4 meses a la piscina, y en breve que voy a tener otro peque haremos lo mismo.

Lo que puede que no estemos de acuerdo es en la forma de conseguirlo, no hace falta obligar, ni enseñarles a nadar por las bravas.

Aprender a nadar es un proceso que todos los peques van a conseguirlo, la diferencia es “cómo pasan ese proceso”. Pueden pasarlo realmente mal si les obligamos por las malas, o pueden pasarlo bien si tenemos paciencia, empatía y mucho cariño. Todos los niños van a aprender a nadar, así que, mejor que este proceso lo pasen lo mejor posible, sea divertido.

¿Tu que opinas?

Y es que dicen que la natación es uno de los deportes más completos que existen, con bajo impacto, quema buena cantidad de calorías, se puede trabajar fuerza, resistencia….

Es un deporte que no tiene edad, lo practican niños, adultos, abuelitos/as, mamas, papas…

Pero es que todo esto va más allá. La natación o más bien la práctica en el agua es mucho más que un deporte, es terapia, es diversión, es rehabilitación, es juego, es familia. Ya desde bebés se puede empezar a practicar (no van a aprender a nadar, hablamos de estimulación acuática), después de niño continúa el aprendizaje.

¿Que estás tenso? Unos larguitos en la piscina y te dejarán como la seda. Te relajará, harás deporte, te sentirás bien contigo mismo.

Es diversión porque el agua es un medio super divertido, muy variado, nunca aburre. Deja el móvil o la tablet y dache un chapuzón en familia 😉

También no sirve para trabajar con personas con autismo, parálisis cerebral, dispacitados, y un sinfín de oportunidades.

¿Te animas?

Porque no se me ocurre otra forma de enseñar a nadar a los peques, porque siempre hay que mostrar cariño y respeto.

Jugar no tiene que ser exclusivo del parque o de casa, porque se puede enseñar a nadar jugando. 

Porque yo elegí esta profesión porque me gusta estar en el agua, me gusta el deporte y la docencia, porque cuando en pocos meses ya se ve el progreso de los peques me llena de alegría.

No todo es el dinero, ver que vienen felices a natación es para mi un orgullo como de tío, porque los respeto, les abrazo, les enseño como si fueran mis hijos.

Porque se lo merecen.

Muchas veces no nos ponemos en el lugar de los pequeños cuando vienen a clases de natación y esto hace que las clases no sean 100% satisfactorias

Trabajar la empatía no es fácil. Ocurre que a veces bien porque no creemos oportuno o porque no nos damos cuenta, no nos ponemos en el lugar del niño.

Lo que para nosotros es algo sencillo, nadar, hay niños que les resulta una actividad difícil, que les requiere esfuerzo, les genera angustia, incertidumbre.

Nunca deberemos decir “venga que no pasa nada”, “todos nadan y tú no”, “es que no te esfuerzas”, “no vales para esto”.

Si algo enseñan los ajos de experiencia es que todos aprenden a nadar, en más o menos tiempo, pero todos aprenden, y pueden aprender sin presiones ni angustias.

Solo hay que entender un poquito a los peques, y bajar el pistón y adecuarnos a su handicap.

El miedo al agua no se soluciona tirándolo de golpe, “así aprendí yo cuando era joven”. El miedo al agua se soluciona con cariño, respeto y paciencia.

Incluir juegos en las actividades es una gran opción, y dejar hacer participes a los peques en los juegos, dejarles elegir. No decirles que no pasa nada, sino que comprueben que no pasa nada que sientan seguridad.

Dudas? Con vuestras dudas construimos más post 😉

Y es que la mejor forma de aprender es jugando, en todos los ámbitos de la vida y por ello no iba a ser menos en natación.

Por ello te invito a que veas esta opinión de una familia de México.

El instructor se ha formado con mi plataforma virtual y ya ves los resultados de sus clases…

Una vez superada la etapa de familiarización, los niños ya poseen cierta autonomía y son capaces de moverse por el agua con ayuda de material.

En esta etapa vamos a potenciar esa autonomía para después meternos de lleno en el aprendizaje de los estilos de la natación. Tanto en la etapa de familiarización como en esta etapa de autonomía, realizaremos juegos y ejercicios para potenciar las habilidades de la natación y que a su vez nos van a introducir poco a poco en los estilos. Deberemos elegir cuidadosamente los juegos a realizar en función de los objetivos planteados.

Para conseguir autonomía en el agua, los niños deben dominar la flotación, la respiración y la propulsión, aunque sea de una forma básica o arcaica. Una vez los niños sean autónomos, tendrán seguridad en sí mismos y se sentirán a gusto en el agua; una vez llegados hasta aquí, ya podemos empezar con la siguiente fase.

El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias
y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque
generalmente no nos damos cuenta de ello.

Los niños desde que se
despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y
quieren jugar con las galletas, la leche, todo lo que les rodea. Después van
al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después
del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a
dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y
aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están
aprendiendo mientras juegan.
El juego es fundamental en el desarrollo de los niños, como veremos más
adelante. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un
grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la
adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con
elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que
es otra cosa diferente, están descubriendo su entorno.
Los pequeños, toman elementos reales en sus juegos, toman situaciones
reales. Están descubriendo la realidad de las cosas, objetos, situaciones
cotidianas, roles, mediante el juego. En fundamental jugar para aprender,
conocer. Por ejemplo: jugar a mamás y papás, jugar a cocineros. Sin duda
en el juego existirán elementos imaginativos pero las situaciones son
reales, muchas veces cotidianas, que los niños están aprendiendo,
repitiendo interiorizando en su educación.
Por lo tanto, ¿por qué no utilizar éste modelo en natación?

Hoy quiero contaros la experiencia de ayer.

Cómo os decía por redes sociales, ayer empezó un peque nuevo en natación que venía rebotado de otro club. No voy a entrar en detalles, solo decir que ni quería ver la piscina ni hablar de ella.

Hasta con sus papás en su piscina estaba tenso.

Para mi era un reto, y la verdad que me emocionan los retos 😉

Cómo se solucionó en tan solo 1 clase? Magia de Paco. Hablar con el, preguntarle sobre lo que le angustiaba, escucharle. Después enseñarle la piscina y el material que tocaba esa sesión. Me metí con él en el agua y practicamos ejercicios de natación desde mi versión de natación registrada: aprender jugando.

Resultado: un éxito grandísimo!. Se lo pasó fenomenal y salió de natación diciéndole a su madre cuando volvía 😉 no hay nada más grande para mi, me siento fenomenal

Pues así trabajo, con mi propia metodología: aprender a nadar jugando.

Nos vemos en el agua?

En estos tiempos que nos están tocando vivir, estamos muy familiarizados ya con LA CRIANZA CON APEGO. Desde mi punto de vista como papá no concibo otro tipo de crianza, ¿por qué no voy a portear a mis hijos? ¿por qué no darles achuchones y cariños?

Criar con apego no es malcriar, como dice Carlos González, malcriar es criar mal, y dar besos, abrazos, portear y dar cariño a tus hijos no es malcriar. ¿A quién no le gusta que le mimen?

Desde mi punto de vista PROFESIONAL DE NATACIÓN, no concibo enseñar a nadar de otro forma más que con cariño, respeto y apego.

Me interesa que en mis grupos de 2 a 7 años los niños confíen en mi, pierdan el miedo al agua, y que mejor forma que con cariño, paciencia y respeto por su propia evolución; porque TODOS van a aprender a nadar.

Pero hay que entender que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje, su evolución; si comprendemos esto nuestras clases de natación serán muy divertidas y sin contratiempos. No veo nada de malo es coger en brazos a niños de 2 años en el agua, de darles un abrazo, ofrecerles juego, confianza.

Pero no os penséis que mis clases son un cachondeo; claro que hay normas y la mayoría de las veces trabajamos y mucho en el agua. Pero es que tener respeto, dar abrazos y ser cariñoso con ellos no es contrario a trabajar en el agua. Y es que la realidad es que así aprenden mucho más rápido, y SIENDO FELICES, y disfrutando del agua.

Así es como trabajo yo y de momento me está yendo muy bien 😉

Que los niños aprendan habilidades acuáticas es fenomenal, estaremos de acuerdo en que todos los niños deberían de aprender a nadar.

Es sano, es saludable, es seguro y es muy divertido. La natación debería ser un deporte divertido, ya que el agua aporta gran diversión y mucha variedad.

Pero aún me encuentro con pequeñas historias que me duelen como la que os pongo a continuación sin nombres:

 

Soy la madre de —-   de 6 años que en febrero empezó un curso de natación en una piscina municipal. 

Nunca ha sido demasiado atrevido ni valiente para estas cosas, sin embargo ha seguido acudiendo a clase; lo que veo en este momento es que tiene mucho miedo a meter la cabeza debajo del agua y la solución de la monitora ha sido empujarle y obligarle.

 La consecuencia, que no quiere meterse al agua, con lo cual se tira toda la clase sentado en un banco; y después cuando los 10 últimos minutos les dejan ir a jugar a la piscina pequeña, se queda castigado por no haber querido nadar antes. 

Esto fue el miércoles pasado y la verdad no me parece que sea el método ideal para que un crío de esa edad pierda el miedo y coja confianza en el agua. 

Hemos probado a llevarle con nosotros y vemos que se queda rígido, no se relaja, y lo único que le preocupa es que “no le metamos la cabeza dentro del agua”.

Ahora va a empezar natación conmigo, ¡acepto el reto!

Y por favor, vamos a ofrecer una natación respetuosa, cada niño/a tiene su ritmo de evolución…. tan sólo un poquito de paciencia 😉

 

Como algunos ya sabéis, tengo mi propia plataforma de formación virtual, en la cual enseño mi metodología de natación de bebés e infantil.

Soy un apasionado de la enseñanza de la natación y la formación.

El otro día un alumno de México me hizo la siguiente pregunta: “tengo un alumno con sindrome de down y quisiera saber cómo trabajar con él en el agua”. En este post vengo a escribir rápidamente su pregunta, y de paso, que vosotros también podáis aprender.

La respuesta es bien sencilla: se enseña natación igual que los demás grupos de natación. La natación de personas con síndrome de down no entraña ninguna dificultad añadida. Cada niño tiene sus cosicas. Sería un caso diferente por ejemplo con el tema del autismo o la parálisis cerebral, que sí requiere de otra organización en las sesiones de natación.

Los niños con Síndorme de Down no dejan de ser niños y como tales:

  • Hay niños más movidos y otros más tranquilos
  • Cada niño tiene sus capacidades, unos son más ágiles, a otros les cuesta coordinar más
  • Todos son capaces de aprender a nadar, unos antes que otros, pero todos PUEDEN CONSEGUIRLO.
  • Unos niños son más habladores que otros

Lo suyo es ir viendo la evolución de cada niño y si en un futuro surgen problemas, solucionarlos según la marcha.

En definitiva, TODOS LOS NIÑOS PUEDEN CONSEGUIRLO, ¿la clave? LA MOTIVACIÓN y las ganas de aprender y jugar.

El mundo está lleno de estereotipos, que si gordito, que si flaco, que si alto, bajo…. También hay una cierta creencia que si un niño tiene miedo al agua es por falta de valentía pero si se tira al agua como loco solo está muy bien y nos sentimos orgullosos.

Y es que muchas veces tendemos a la comparaciones: “mi hijo es ver el agua y se tira como loco”, “el mío con 15 meses ya saltaba solo al agua y flotaba”.

Para desarrollar este sencillo post voy a partir de tres premisas:

  1. Cada niño tiene su propia evolución
  2. Todos son capaces de conseguir lo que se propongan (potencial)
  3. Mejor prevenir que lamentar

Hablando de la primera, es cierto, cada niño sigue su propia evolución, al igual que los adultos, todos no aprendemos al mismo ritmo ni tenemos los mismos intereses. Es importante conocer la evolución del niño y saber adaptarnos. No hace falta ser mago ni usar técnicas super pioneras, basta con tener un poco de paciencia, y prestar apoyo y cariño.

Enlazado con el tema anterior, cada niño es capaz de conseguir lo que se proponga (quitar el miedo al agua y aprender a nadar, aprender matemáticas….), sólo es necesario saber explotar ese potencial. Nunca podemos decir a un niño “no puedes conseguirlo”. Es cierto que habrá cosas que no será tan hábil, pero tenemos que ayudarle a intentarlo y prestarle nuestro apoyo.

Y el tercer punto que todos conocemos, que mejor prevenir que lamentar. Si tenemos un niño muy intrépido hay técnicas para enseñarle a no tirarse al agua sólo, que aprenda a medir sus energías en el agua y también podemos enseñarle a ser consciente del problema real que puede ocurrir en el agua.

Os espero en el agua!

Me gusta siempre hablar de cómo se hacen las cosas, de consejos para mejorar la técnica en un deporte, consejos para perder el miedo al agua….etc.

A veces para aprender a hacer las cosas de forma de correcta, es necesario saber cómo no se deben hacer, qué cosas debemos evitar.

Cuando doy una clase de natación, hay veces que enseño cómo hacer la técnica de forma incorrecta para que el alumno identifique y pruebe cómo no se debe hacer, y, a continuación le hago ver cómo se hace de forma correcta y detecta la gran diferencia y comodidad que supone hacerlo bien.

He aquí consejos para NO aprender a nadar:

  • Ser un profesor autoritario
  • Ser frío y distante con los alumnos
  • Ofrecer una clase sin estructura
  • No jugar bajo ningún concepto
  • Ofrecer una técnica pura y dura
  • Si tiene miedo al agua forzarle
  • Obligar a realizar ejercicios aunque el alumno se oponga
  • Nunca ofrecer ejercicios colectivos
  • Ser individualista en el agua
  • No fijar objetivos a corto/medio/largo plazo
  • No tener comunicación con la familia

¿Qué os ha parecido?

Aunque os parezca increíble, los niños también pueden aprender a nadar con estos consejos, pero es probable que no sean felices.

Para mi gusto, el aprendizaje es un proceso en el cual el niño debe ser partícipe y DISFRUTAR DE LA ACTIVIDAD, tener actitud y estar MOTIVADO.

Espero que os  haya servido 😉

Bien, esta es una pregunta que me suelen hacer a menudo, ¿a qué edad puede mi hijo/a a aprender a nadar?

Antes de nada, me gustaría puntualizar que no hay una edad concreta, tampoco un momento exacto en el cual el niño no nada y de repente sí nada. Aprender a nadar es un proceso que dependiendo del niño y del profesorado es diferente.

Otra cosa es conocer la evolución normal de un niño, o también podemos llamarlo hitos del desarrollo.

Voy a desarrollar el proceso de aprendizaje de la natación en 3 fases para que os pueda quedar más claro:

  1. En una primera fase podemos hablar de adaptación al medio acuático. Normalmente se suele dar con 2-3 años de edad. Los niños a esta vez ya están desarrollados motormente y pueden realizar un montón de cosas tanto fuera del agua como dentro. Hay que tener en cuenta que todavía no son capaces de coordinar con exactitud con lo cual no podrán nadar, pero sí que podemos conseguir desplazamiento en el agua. A veces ocurre que, por lo que sea, se apuntan niños a nadar con 5 años o más pero nunca han hecho natación. Igualmente deberemos hacer una adaptación al medio siendo consciente que están desarrollados motormente y pueden coordinar perfectamente, lo cual hará que su proceso sea más rápido.
  2. En una segunda fase superada la adaptación, procedemos a introducir posición en el agua, orientación, recursos y técnica. Ocurre como antes, dependiendo de la edad de los peques, deberemos ser conscientes hasta dónde podemos llegar con ellos. Desde mi punto de vista me gusta mucho incidir en el tema postural y sobretodo que los peques se encuentren agusto, se rían conmigo en el agua. Estar tranquilo y relajado es fundamental para un buen proceso de aprendizaje.
  3. Y ya en la tercera fase que el niño sabe desplazarse, está agusto y sabe flotar en varias posiciones, podemos empezar a incidir con más intensidad en la técnica propiamente dicha de los estilos de natación en el siguiente orden: crol, espalda, braza, mariposa.

En resumen, desde mi punto de vista, debemos conocer las 3 fases del aprendizaje y saber conectarlas con la fase de evolución o crecimiento del niño para que vayan parejo, no por tener más edad va a ser peor aprender ni por se más joven va a resultar más fácil. Aquí tenemos mucho papel los profesores, que debemos empatizar, tener paciencia, saber estar, saber escuchar y enseñar lo mejor que podemos.

Y perdonarme la expresión, pero después de pensar mucho un título adecuado a esta entrada no se me ocurría nada mejor….que expresase lo que veo mes sí, mes también.

No es que me considere un “friki-padre” de la crianza ni de la enseñanza en la natación, pero sí me considero un gran profesional, y no porque lo diga yo eh… 😉

A lo que voy, mi filosofía en cuanto a la crianza en mi casa es la misma que cuando trabajo con niños: llorar no es parte del proceso. No considero que un bebé o un niño tenga que llorar innecesariamente para aprender; creo que es más fácil buscar una solución que motive, estimule.

Por ejemplo, cuando viene donde trabajo un niño/a con miedo al agua, no le quito el miedo lanzándolo a la piscina acompañado de un “tienes que aprender”. Es mejor para todos ir con mucha paciencia, dando seguridad a los peques y a sus familias (que en el fondo me están dejando lo más bonito de su casa).

También oigo por ahí en clases de estimulación acuática para bebés la siguiente frase: “aunque llore hay que hacer la inmersión porque hoy toca”. Pues señores míos, conmigo eso no va a pasar. No veo necesario que llore, no tengo las clases “tan estructuradas”.

Por supuesto que tengo una programación de mis clases, pero también soy un profesional abierto y cada sesión me adapto a las necesidades de los más peques.

¿Mi truco para que los peques aprendan a nadar?: Formación, experiencia y mucho cariño.

 

A través del juego, el bebé en mayor o menor medida (dependiendo de la edad):

  • Se divierte y se siente feliz
  • Se expresa libremente
  • Explora el mundo que le rodea
  • Desarrolla sus capacidades intelectuales y psicomotrices
  • Se relaciona socialmente con otros del grupo
  • Comprende el valor de las normas
  • Conoce rasgos de su cultura
  • Se integra en el mundo adulto
  • Transforma la realidad aprendiendo ciertas destrezas
  • Desarrolla su creatividad e imaginación

En resumen, la actividad lúdica contribuye a 6 aspectos de la personalidad:

  • Físico, intelectual, creativo, emocional, social, cultural.

La representación de roles durante el juego es una operación que se cumple en el hecho simbólico de jugar, pero muchas veces suele reproducir elementos característicos de la personalidad del jugador, de la realidad familiar que le rodea, de las normas de convivencia o de los valores morales imperantes en la sociedad. Esta sutil y a veces complejísima relación de complementariedad entre ambos aspectos, el real y el imaginario, es justamente lo que define y enriquece al juego como forma de aprendizaje para la vida.

Un objetivo final es aquel objetivo global, pensado en conseguir a largo plazo. Un objetivo parcial podríamos definirlo como una “mini meta” a conseguir por el grupo. Para ello primero debemos reflexionar sobre el tipo de grupo que tenemos, así como de su desarrollo y capacidades. Es evidente que en función de esto podremos plantear unos tipos de actividades-juegos u otros.metas

En mi opinión, el aprendizaje de la natación no se debe clasificar por edades, debido a que habrá niños pequeños sin miedo al agua que se pueda empezar a trabajar con ellos los movimientos típicos de los estilos, mientras que otros niños mayores necesiten todavía un periodo de adaptación. Pero, sin duda, el aprendizaje de conocimientos y desarrollo tanto motor como psicológico está ligado a la edad. Con esto quiero decir, que cada etapa de madurez contiene unos tipos de juegos y un tipo de tratamiento y educación. Por ejemplo, un niño pequeño puede pasarse horas jugando con unos cubos a llenarlos y vaciarlos, mientras que otro un poco mayor necesitará otro tipo de juegos y actividades menos sencillos. También tendremos esto en cuenta a la hora de programar las actividades acuáticas.

  El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque generalmente no  se da cuenta de ello.

Los niños desde que se despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y quieren jugar con las galletas,  la leche, todo lo que les rodea. Después van al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están aprendiendo mientras juegan.

El juego es fundamental en el desarrollo de los niños. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que es otra cosa diferente,  están descubriendo su entorno.

MIEDO AL AGUA Y VERANO
Existe un tema que se repite todos los años en los cursos de natación sea cual sea la edad de los pequeños. Es un tema tan sumamente importante desde mi punto de vista que no se puede dejar de lado.

Tenemos dos fases bien diferenciadas: cuando el niño no sabe nadar y tiene miedo, y cuando está aprendiendo a nadar.
 Cuando no sabe nadar:
Sea cual sea la edad del niño, si no sabe nadar, pese a lo que pueda parecer, generalmente son menos propensos a sufrir un accidente en la piscina en verano. No saben nadar y se sienten inseguros y tienen miedo; sólo quieren bañarse con material y/o con los papás y mamás.
 Cuando están aprendiendo:
Aquí es donde suele existir mayor problema. Aunque sepan nadar un poco no son capaces de afrontar nadando con una salpicadura, nadar media-larga distancia…etc. Están aprendiendo y se sienten valientes; ése es el problema, que creen que ya pueden ser independientes en el agua cuando realmente aún no lo son.
Con esto no pretendo generalizar, pues los niños siempre tienen que estar controlados en el agua y sus cercanías.
Lo que aquí se expone es que los niños que están aprendiendo a nadar son más propensos a tirarse al agua solos y los niños que no saben nadar nada, suelen querer depender más de los papás.
Los bebés, del que trata este libro, evidentemente son más controlables si aún no nadan, pero tengamos cuidado si ya gatean, pues un pequeño despiste puede ser fatal.
Consejos.
1. Para no tener sustos en verano con los más pequeños de la casa expondré unos pequeños consejos que pueden ser útiles. No olvides que estás en una piscina y como tal entraña sus riesgos (resbalones… etc)
2. Usa el material adecuado a su nivel de aprendizaje
3. Si el pequeño quiere experimentar, tal como si quiere probar a nadar solo, tirarse…es mejor dejarles que prueben en presencia del papá/mamá; si no se les deja probar, generalmente lo intenten cuando estemos distraídos y aquí está el problema.
No se debe olvidar que para lo que a un adulto es responsabilidad, para un niño puede suponer un juego.
Es importante hacer diferenciar al pequeño los momentos de juego en el agua.
Ejemplo: un niño pequeño corriendo por la piscina. El papá evidentemente corre detrás de él para que no le ocurra nada.El niño lo toma como un juego que papá

¿Tu hijo no quiere bañarse en la piscina? ¿No sabes cómo hacer para que disfrute del agua? Es más común de lo que se cree que los niños pequeños no quieran bañarse en la piscina con sus padres por temor. Los padres se frustran porque quieren disfrutar con ellos del agua y no saben cómo lograrlo.

Debéis saber que, la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada. Los padres sois los que tenéis que llevar a cabo la actividad lúdica, ser cariñosos con vuestros hijos pero firmes a la vez: vosotros ponéis los límites y las reglas del juego.

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Para comenzar, no intentéis meter al niño de golpe, no hay que forzarle. Tiene queapetecerle jugar. Si vuestro hijo no quiere jugar con vosotros y le forzáis, estáis creando una obligación.

Otro error común entre los padres es obligar a sus hijos a meterse en el agua con manguitos, flotador, etc. Éste es un acto egoísta, ya que, sin quererlo, imponéis al pequeño un material de flotación para vuestra “seguridad”. Se suele pensar que si el niño ya tiene manguitos podéis estar más tranquilos… no es así. Los excesos de confianza no son buenos en el agua.

 

la piscina es un entorno ideal para el disfrute de toda la familia, siempre y cuando tengáis la situación controlada

Aquí van unos consejos que os pueden servir de ayuda.

  • Deja que tu hijo elija el material que quiere usar contigo para jugar. Si no quiere material no te preocupes. Si no sabe nadar, se aferrará a ti, y, poco a poco, por su ganas de jugar (date tiempo, es un niño y tarde o temprano querrá jugar) él mismo querrá soltarse y tener más autonomía.
  • Si tu hijo quiere tirarse al agua, déjale que lo haga cuando tú estés mirando, no se lo prohíbas cuando estés presente, ya que lo tomará como un juego y se lanzará cuando te despistes: es mejor que pruebe experiencias contigo delante para evitar accidentes.
  • Si tiene miedo, escoge un lugar tranquilo y que no le cubra el agua. Olvídate de que aprenda a nadar ese día, ¡juega con él! Haz de ese momento, un momento de juego increíble, aunque sólo le llegue el agua a los tobillos.
  • Si consigues que esté a gusto, poco a poco podrá cubrirle un poco más el agua. Si tienes paciencia, cogerá confianza y autonomía en el agua, y llegará a ver que es un lugar divertido.
  • Si, por el contrario, lo que quiere es material, no te empeñes en que se meta al agua sin nada. En clases de natación nos es muy apropiado a los monitores que un niño quiera entrar al agua, aunque sea con material. Ellos no lo saben, y vosotros seguramente tampoco, pero con material propiciamos una buena posición del cuerpo en el agua (hidrodinámica).
  • No te preocupes, al final el material les estorbará para jugar con vosotros y querrá quitárselo él mismo. Déjale experimentar.

Este es un proceso que dependiendo del niño puede tardar más o menos tiempo. De cualquier manera, no pienses en si aprenderá a nadar antes o después, o, si se mete con material o no; tu objetivo es disfrutar con él, deja el aprendizaje para los monitores.

 

Muchas son las familias que se plantean la siguiente pregunta: ¿puedo hacer algún deporte con mi bebé?

Cuando los niños son mayores, se pueden apuntar a cualquier deporte; el deporte más completo por excelencia es la natación. Existe una “variante” de la natación conocida erróneamente como “matronatación”, que es, en definitiva, natación para bebés. Ahora ya sabes qué deporte puedes realizar con tu bebé: natación para bebés.

Con el paso del tiempo se ha comprobado que realizar este tipo de deporte con los bebés es muy beneficioso para ellos y para las familias; además de ejercicio físico, se crea un vínculo familiar que refuerza la relación padres-bebé.

La natación de bebés se realiza en la piscina e intervienen las siguientes figuras:

  1. Padres: que asisten al bebé

  2. Bebé: es quien realiza los ejercicios

  3. Monitor: es el vínculo entre ambos y enseña a las familias los ejercicios y rutinas.

Otra de las dudas que se plantean las familias es: ¿es seguro ir a la piscina con mi bebé?

La natación para bebés es muy beneficiosa y no se encuentra ningún obstáculo que impida realizar este deporte. No obstante, como tratamos con bebés, se deberá tener en cuenta lo siguiente:

  1. La temperatura ambiente de la piscina deberá ser cálida y confortable, con buena ventilación
  2. La temperatura del agua rondará los 32º para que la sesión sea agradable y no tenga frío. Atención a este punto ya que los bebés pierden calor rápidamente. Interesa además que la actividad se desarrolle de forma lúdica.
  3. En cuanto al cloro: la concentración de cloro será la mitad de una piscina convencional, es decir, entre 0.5 y 0.6% de cloración.

Que disfrutéis mucho del agua.

 

La natación es un deporte muy completo cuyos beneficios, especialmente en bebés, son múltiples y de sobra conocidos. Tal es así que se ha convertido en una actividad muy recomendable también para niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA).

Su práctica es una excelente forma de estimulación que ayuda al desarrollo psicomotor, favorece la relajación y contribuye al bienestar, todo dentro de un entorno lúdico y en un medio, el acuático, que permite llevar a cabo un ejercicio de “bajo impacto”. Lo que lo hace idóneo para niños con necesidades especiales.

Francisco Sánchez Aguilar, formador en el Centro Médico Pamplona y fundador de LudoQua, nos explica cómo se trabaja con niños con TEA en el agua.

La natación como terapia

En primer lugar hay que tener en cuenta que dentro del espectro autista podemos encontrar muy diversas formas de afectación; unos niños estarán muy afectados, al tiempo que en otros será más complicado averiguar su grado de afectación. En cada uno de ellos se observan comportamientos y actitudes muy diferentes, de modo que podemos encontrarnos desde niños que no comprenden lo que se les dice o incluso que no saben ni siquiera expresar sus sentimientos, hasta niños con menor afectación, que tan sólo nos dan a conocer alguna muestra.

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En cualquier caso, podemos trabajar en el agua de forma muy efectiva y divertida con ellos. ¿Cómo? En primer lugar, en estos casos especiales, es necesario trabajar mucho la empatía, esto es, saber colocarnos en el lugar de la otra persona. Pero sobre todo no debemos frustrarnos si el niño no ejecuta un ejercicio determinado, pues quizás no lo ha comprendido o no se sabe expresar o hacernos llegar sus sentimientos y emociones. O quizás no sepa cómo decirnos “no sé hacerlo” o “no sé qué es lo que quieres que haga”.

Sepan o no sepan nadar, el trabajo en el agua va a ser muy beneficioso; de cualquier manera estaremos potenciando unas habilidades u otras.

La actividad se ocupa especialmente de la familiarización al medio acuático, la flotación, la fuerza y la coordinación de brazos y piernas, los giros, las respiraciones. Sin duda esta tarea requiere de esfuerzo, lo que cansa a los pequeños, pero también se persigue con ello liberar tensiones y ayudarles a relajarse, muy importante para estos niños. Además se trabaja mucho el contacto visual y la sociabilidad a través de juegos-ejercicios.

La colaboración de las familias, fundamental

Con la natación se consigue, en varias sesiones, que el niño o niña trabaje la relajación, libere tensiones y se exprese corporalmente en un medio en ingravidez: el agua.

Siempre sin olvidar que cada uno es un mundo, por lo que es imprescindible estar muy atentos a sus reacciones, al movimiento corporal y al feedback de la familia. Y es que, como diría Glenn Doman, médico experto en estimulación y ayuda a niños con lesión cerebral “la familia no es el problema, es la solución”. Por lo tanto es esencial su participación. Trabajando en el agua con las familias y sus hijos se les enseña a canalizar los sentimientos y se les muestra otra vía de comunicación: gestual y emocional. De este modo los profesionales trabajamos quizás unas horas a la semana con ellos, pero las familias pueden hacerlo 24 horas al día.

>Un último consejo: El uso de material en el aprendizaje de la natación es eficaz y hace posible que niños que no saben nadar floten (manguitos, etc.), sin embargo con el material no podemos trabajar las sensaciones en el agua: sensación de flotar, de sentir el arrastre del agua con brazos y manos, sensación de apoyos en el agua para el correcto desplazamiento… Si es posible, es preferible el material y potenciar el contacto humano.

En definitiva, muchos aspectos que pueden resultar dificultosos de trabajar en el medio terrestre devienen eficaces en el medio acuático.