Superarse día a día

Bienvenidos y bienvenidas de nuevo. 

Ha pasado un tiempillo desde mi último post pero es que he estado un poco liado entre el trabajo y después con las vacaciones….

Bien, pues en esta ocasión no voy a hablaros de natación (que ya son varios post eh); quiero hablaros de otro tema que me gusta: el coaching. 

En mi caso, os puedo hablar de lo que sé, de mi formación y experiencia en el coaching deportivo. Os quiero contar las experiencias de mis últimos alumnos opositores. 

Hace ya muchos años que soy profesor de natación y desde hace unos poquitos que preparo opositores. Hace un tiempo que me formé en coaching deportivo y eso ha hecho que sea mejor profesional.

Mis alumnos son normalmente personas que saben nadar muy justito y que ven que necesitan un poco de ayuda para superar sobre todo la prueba de natación en su oposición. En sí, preparar la prueba de dominio acuático es sencillo a nivel técnico; pero lo difícil ha sido preparar la prueba a nivel mental: la oposición son varias fases: teórica, pruebas físicas (natación, fuerza, correr….), psicotécnicos….

Me he encontrado que ha sido muy positivo para mi como profesional y para mis alumnos mi ulterior formación en coaching deportivo mantener el nivel óptimo mental para afrontar la prueba de natación. No se trata sólo de nadar, sino de nadar más rápido, obtener mayor puntuación, y, sobre todo, obtener buen resultado EL DÍA DEL EXÁMEN.

Con el soporte que ofrece el coaching, podemos conseguir que nuestros alumnos, amigos o clientes consigan sus objetivos, puedan superarse día a día, ofreciéndoles herramientas para mejorar, crecer, motivarse y obtener buenos resultados con sus objetivos.

Ejerzo mi trabajo en Pamplona y a veces, de forma online, pero oye, de rebote he tropezado con la web de Sandra, la cuna del coaching en Barcelona, que quizás pueda ayudaros en otros temas que no sean natación o coaching deportivo.

Desde mi opinión, vamos a encontrar en el proceso de coaching:

  1. Generación del contexto. Esta primera fase es de conocimiento entre coach y cliente. Es lógico pensar que primero debemos conocernos y analizar “por qué” necesita un coach. También debemos saber con quién vamos a tratar y en qué circuntancias se encuentra. No es lo mismo tratar con un deportista de élite que con una persona que realiza un determinado deporte por ocio y tiempo libre. En esta primera fase el coach ayudará a su cliente a establecer su objetivos u objetivos para la consecución de la meta. También se analizarán los obstáculos que puedan surgir para esta consecución. Es normal modificar objetivos según avanza el proceso. Esta es una fase de toma de contacto, en la cual coach y cliente comienzan a conocerse.
  2. Situación actual. Como en todo proceso, necesitamos saber “de dónde partimos”. Si no sabemos cuál es nuestro inicio no podríamos establecer objetivos a futuro ni un programa efectivo de trabajo. Con lo cual, una vez que el coach ha generado un ambiente de confianza, se puede establecer cuál es el punto actual y en función de esto comenzar a trabajar, a trazar nuestra línea de trabajo.
  3. Situación futura. Tan importante es saber de dónde partimos, como saber hacia dónde vamos. Queremos saber hacia dónde caminamos. Ya conocemos muchas cosas en este punto, sabemos por qué necesita un coach, y sabemos de dónde partimos. Ahora queremos saber nuestro futuro, las metas (estableceremos objetivos para conseguir la meta, que no es lo mismo). Para conseguir esa situación de futuro, debemos ser conocedores de otros factores como: cómo lo vamos a conseguir, retos, circunstancias a favor y en contra…. También debemos saber con qué herramientas contamos para conseguir los objetivos así como la temporalidad, fundamental en todo proceso (un proceso no es infinito, tiene inicio y fin).
  4. Retroalimentación. De suma importancia en el proceso de coaching. Una vez iniciado el proceso, es fundamental que ambos establezcan conversaciones efectivas, transparentes, sinceras y eficaces para obtener la mayor cantidad de información posible.
  5. Plan de acción. Es hora ya de comenzar a trabajar. Ya contamos con objetivos, necesidades, posibles dificultades, herramientas disponibles, recursos, así como una buena relación basada en la confianza. Ahora es trabajo de ambos: trabajar para conseguir los objetivos del coachee. El coach propiciará la evolución, progreso y facilitación a su cliente, manteniendo su motivación alta. Es importante que nuestro cliente conozca sus dificultades así como las posibles alternativas para superarlas con éxito. El plan de acción contendrá qué vamos a hacer, cómo vamos a trazar nuestro itinerario o camino, cómo vamos a solventar los posibles problemas, conocer anclas, virtudes, beneficios….
  6. Con respecto al punto anterior es importante no sólo la consecución de objetivos sino también realizar un seguimiento, y saber si el objetivo se mantiene.

Bueno, ahora ya tienes más herramientas que antes. ¿Alguna duda? Como siempre a tu disposición!!!! 😉

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