Cómo aprenden los niños? Ya os lo digo yo: jugando.

Jugar para todo, para comer, en el coche, en el cole….y también podemos aprender muchísimo en la piscina!

De dónde viene la palabra juego? 

El juego es una actividad natural del hombre, y especialmente importante en la vida de los niños porque es su forma natural de acercarse y de entender la realidad que les rodea. Resulta fácil reconocer la actividad lúdica; sabemos perfectamente cuándo un niño está jugando o está haciendo cualquier otra cosa.
Etimología:
La palabra juego aparece de manera cotidiana en el lenguaje hablado o escrito cuando hablamos, por ejemplo:
– “juego limpio”
– “abrir el juego”
– “jugarse la vida”
– “es un juego de niños”
– “jugar con la salud”
En hebreo la forma sahap, además de su significado inicial de reír y llorar, significa también burlarse y divertirse. En el antiguo anglosajón, saltar, moverse, además de sacrificio y ofrenda; lo cual relaciona el juego con los ritos y otras manifestaciones culturales (Paredes, 2002).
En la Antigua Grecia el juego se refería a las acciones de los niños y a las “niñerías”. De todas formas, los griegos distinguían entre expresiones espontáneas del juego, como las peleas, los tumultos, las bromas y los que proponen los juegos de competición y de lucha entre varios contrincantes, que se habían puesto previamente de acuerdo en las normas.

Con lo cual, vamos a relajarnos y vamos a jugar más,  os parece?

La representación de roles durante el juego es una operación que se cumple en el hecho simbólico de jugar, pero muchas veces suele reproducir elementos característicos de la personalidad del jugador, de la realidad familiar que le rodea, de las normas de convivencia o de los valores morales imperantes en la sociedad. Esta sutil y a veces complejísima relación de complementariedad entre ambos aspectos, el real y el imaginario, es justamente lo que define y enriquece al juego como forma de aprendizaje para la vida.
Por ejemplo, jugar a realizar un viaje, tiene sólo una parte de realidad, ya que lógicamente sería imposible realizar el viaje en el reducido espacio y tiempo que ofrece el juego y su situación. Pero, las alusiones a la realidad son constantes, porque en todo momento se intenta imitar la acción de viajar en algún tipo de transporte, a la vez que se trata de recrear los escenarios geográficos reales, lo que constituye una forma de aprendizaje muy interesante. Todo esto implica:
– Manipulación de materiales reales
– Problemas de tipo técnico
– Conflictos humanos
– Estrategias de resolución
Todo esto adaptado al tipo de juego, el tiempo de juego disponible, etc.
A través de “jugar a…”, el niño va experimentando y dando significación a todo aquello que vive, selecciona aquellos aspectos de la realidad que le son útiles, comprende el esfuerzo de producción que requiere elaborar las cosas, e interioriza lo vivido. La adopción de una postura crítica, la orientación personal ante los hechos, la emergencia de valoraciones, e incluso la expresión de opiniones y actitudes, son algunas de las consecuencias del proceso educativo que tiene lugar durante la actividad lúdica.
Huizinga recordó que en el hombre era muy importante la condición de homo sapiens y de homo faber, pero también la de homo ludens; y Schiller llegó a decir que “el hombre solo es verdaderamente hombre allí donde juega”. En consecuencia, es humanamente necesario contemplar la realidad desde el punto de vista imaginativo del jugar.

El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias
y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque
generalmente no nos damos cuenta de ello.

Los niños desde que se
despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y
quieren jugar con las galletas, la leche, todo lo que les rodea. Después van
al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después
del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a
dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y
aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están
aprendiendo mientras juegan.
El juego es fundamental en el desarrollo de los niños, como veremos más
adelante. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un
grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la
adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con
elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que
es otra cosa diferente, están descubriendo su entorno.
Los pequeños, toman elementos reales en sus juegos, toman situaciones
reales. Están descubriendo la realidad de las cosas, objetos, situaciones
cotidianas, roles, mediante el juego. En fundamental jugar para aprender,
conocer. Por ejemplo: jugar a mamás y papás, jugar a cocineros. Sin duda
en el juego existirán elementos imaginativos pero las situaciones son
reales, muchas veces cotidianas, que los niños están aprendiendo,
repitiendo interiorizando en su educación.
Por lo tanto, ¿por qué no utilizar éste modelo en natación?

La natación (y matronatación) generalmente abarca rangos de edades tempranas y jóvenes; así pues a los niños los apuntan a clases de natación para que aprendan a nadar y para que realicen un deporte.

Está claro que una vida saludable es posible mediante ejercicio y una buena alimentación, pero para la realización de ejercicio hace falta motivación, y a veces la natación puede parecer más aburrida o menos grupal que otros deportes.
La clave de esta motivación es que los niños tengan ganas de repetir y quieran seguir aprendiendo.
Por ello, se plantea el siguiente binomio juego-aprendizaje.
Está demostrado que cuando se tiene interés y ganas se aprende con más facilidad.
No podemos poner a los niños a realizar ejercicios puros de natación porque sería aburrido; tampoco podemos estar toda la sesión jugando porque no aprenderían.
Lo ideal es enfocar los ejercicios de una forma atractiva para los pequeños: aprender jugando.
Si aprenden jugando, ya tendremos esas ganas de repetir los juegos (ejercicios), con lo cual estarán aprendiendo más y motivados.