El mejor momento para aprender a nadar

 

¿Cuándo aprenden los niños/as a nadar?

¿Cómo elegir el mejor momento para apuntarlos a natación?

¿Cómo saber si hemos elegido bien?

¿Qué va a aprender en cada etapa?

 

¡Muy buenos días! He aquí cuatro grandes preguntas que, posiblemente papis y mamis, os estéis haciendo. Los dichosos “cómo”, “cuando”, “donde”….

Y es que la natación, a pesar de ser el deporte más completo, no está exento de “problemillas”, ya que las clases son diferentes a las de futbito, baloncesto, kárate, etc.

En este post que os traigo hoy aquí, voy a intentar revolveros estas cuatro dudas, que son con las que me encuentro más habitualmente en mi día a día en la piscina.

Cuándo aprenden los niños/as a nadar.

Psico-motrizmente un niño/a está preparado para nadar (propiamente dicho) a partir de los 4 años de edad. Es cuando su cerebro ha evolucionado y es capaz de coordinar tantas cosas como: posición en el agua, respiración, movimiento de brazos, movimiento de piernas, y coordinación de todas ellas. En natación hablamos de competencias o habilidades acuáticas, es decir, no es sólo “mover los brazos y pies”; todas estas cosas que os comento antes las trabajamos por separado, en el orden que mejor se adapta a cada peque. Poco a poco evolucionan en el agua, y los profesores, les acompañamos en el proceso. Todo esto no quiere decir que no podamos apuntarles a natación antes o después. Estas habilidades las podemos empezar a trabajar y disfrutar desde muy temprana edad.

Cómo elegir el mejor momento para ir a natación

Ese momento no lo elegimos nosotros, lo elige cada niño/a. Tenemos que respetar su evolución personal, su crecimiento. En muchos sitios podemos comenzar por las clases de estimulación acuática para bebés, pasando después por natación infantil en sus etapas: adaptación al medio acuático, competencias o habilidades básicas, y perfeccionamiento. Como es evidente, las familias sois quienes conocéis mejor a vuestros retoños, por lo tanto tenemos que observar si tiene inquietud por ir a la piscina, por aprender, por juntarse con otros niños, etc…. No pasa nada por probar, ver si es o no su momento, y seguir apuntado o no.  Por mi experiencia, comenzamos con natación infantil a partir de 2 años, pero si algún peque con 2 años todavía la familia lo ve inmaduro para que se quede solo en clase, no pasa nada, se pospone a más adelante (en 10 años de experiencia sólo me ha pasado una vez). Si tratamos a los peques con cariño y respeto, sin importarnos su edad, la actividad de natación será un éxito. Nunca hay que forzar en las clases, los profesores tenemos muchos recursos para MOTIVAR.

Cómo saber si hemos elegido bien.

Es muy sencillo. Os voy a responder con un ejemplo real que me encuentro muy a menudo.

Se apunta un niño nuevo a natación, ponemos por ejemplo 4 años. Tiene reparos para venir a natación, pero el peque tiene ganas, y la familia cree que es una buena opción (hacer deporte, aprender a nadar…) Cuando viene por primer día, no me lo llevo al agua sin más; me presento, les digo a los papás y al peque quién soy y qué vamos a hacer (son 5 minutos que no cuesta nada y se gana mucha confianza).  De camino al agua, el peque muestra reparos (es normal, no me conoce, no conoce el sitio, desconoce si le va a gustar lo que vamos a hacer…). Mientras nos mojamos tranquilamente, le explico y hablamos sobre qué vamos a hacer, qué opciones tenemos, qué juguetes y material tenemos, y lo más importante, cómo voy a estar yo ahí para ayudarle en todo lo que necesite. Soy profesor de natación, y por ende me encanta el agua, y es mi deber transmitir esa vocación. Por lo tanto, al agua que voy yo también 😉

Antes de que acabe la clase, el peque está encantado porque ha tenido un primer día de contacto con cariño, sin forzar, respetando su ritmo. Poco a poco la confianza va en aumento y las clases van cogiendo dinamismo y sin darse cuenta el peque, a través del juego adquiere las habilidades de las que hablaba antes.

Entonces, sabremos si hemos elegido bien, si el peque: está feliz y contento, habla en casa de la actividad, tiene ganas de repetir, expresa confianza con el profesor y le comenta actividades que le gustaría hacer. Puede que a veces los primeros días entre a la piscina con “reparos”, pero salga contento. Una vez conozca mejor la actividad y se cree una rutina, entrará y saldrá feliz. Todos los peques aprenden a nadar, es un proceso, y es maravilloso que es proceso sea algo divertido, lúdico, estimulante y agradable para todos (niños, profesores y familia).

Qué va a aprender en cada etapa

Como os adelantaba al principio, aprender a nadar pasa por los siguientes procesos (da igual la edad): adaptación al medio acuático, habilidades básicas como son: autonomía y desplazamiento, giros, respiración, coordinación…., y finalmente perfeccionamiento. Es decir, antes de “nadar” propiamente, el peque tiene que conocer el sitio, tiene que ser autónomo en el agua con material, tiene que ser capaz de ejecutar por separado respiración, brazos y piernas; posteriormente empezar a enlazar conocimientos, y finalmente, hacer todo a la vez y nadar 😉

Intentar saltarnos una etapa es muy peligroso. Aunque tenga 7 años, si no sabe nadar, no podemos pretender que nade “ya” por tener esa edad. Hay que hacer las cosas con cariño y conocimiento.

 

Desde mi humilde opinión, el agua me parece un medio ideal para hacer deporte, rutina, socializar y finalmente aprender a nadar. Donde trabajo comenzamos estimulación acuática de bebés a partir de 1 año que vienen con la familia, para pasar después a natación infantil en grupos de 2 máximo, los peques solitos con el profesor.

¿Alguna duda? ¡Deja un comentario!

¿Por qué algunos peques tienen miedo al agua? ¡Cómo superarlo!

Muuuuy buenos días. Antes de nada, agradecido de ver las estadísticas y observar que cada día sube, que sois miles los que leéis este blog cada mes. Mil gracias de corazón 😉

Aún estamos en Agosto pero durante todo el año una pregunta recurrente que me hacen es «¿por qué mi hijo/a tiene miedo al agua?» Si os parece bien, vamos a comenzar por el principio a ver si resuelvo dudas, ¿vale?

  1. Por qué miedo al agua
  2. Cómo se producen estas situaciones
  3. Cómo ponerle solución

Vamos a comenzar por el principio que siempre es lo mejor. ¿Por qué miedo al agua?

El miedo es algo irracional, no podemos elegir tener miedo o no. Según la RAE miedo significa: Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.. Vamos a analizar estas dos definiciones. El miedo lo podemos definir como angustia real o no, es decir, el peque SABE que el agua le da miedo, o anticipa que determinado ejercicio le va a dar miedo y le crea angustia. Si vemos la segunda definición, vemos cómo el pequeño desconfía de “lo que viene”, le crea angustia y malestar lo que se va a hacer en clases de natación.

Todos seguro que conocemos  a «alguien» al que le enseñaron a nadar «tirándolo al agua» o pasándolo mal. Aprender a nadar debería ser algo maravilloso (para todos, los peques, los profesionales y la familia). Todos van a aprender a nadar, sólo tenemos que hacer ese PROCESO agradable, respetuoso, adaptado. Para eso un buen profesional tiene que tener:

  1. Formación adecuada
  2. Paciencia
  3. Empatía
  4. Gusto por la enseñanza
  5. Capacidad de adaptación

Ya sabes, puedes formarte y aprender conmigo, pero hay otras personas que también forman como profesionales. (Curso monitor natacion online). Bien, esto que he comentado anteriormente es fundamental y en breve vais a ver por qué. Seguimos con el segundo punto, cómo se producen estas situaciones. Voy a enumerar casos en los cuales según mi experiencia profesional se pueden dar situaciones de miedo al agua.

  • Desconocimiento de la actividad
  • Hacer un ejercicio no deseado (generalmente inmersiones) de forma obligada.
  • No anticipar ejercicios
  • No explicar correctamente la actividad
  • Falta de empatía
  • Falta de profesionalidad
  • Dejadez
  • Pensar que todos los peques son iguales
  • Trabajar de forma muy estricta en el agua.
  • Lanzar de forma brusca al agua
  • Dejar pasar angustia en el agua
  • Enseñar a nadar “a lo bruto”.
  • Y alguna más que seguro me dejo (que es ya un poco tarde pero hago esto con los peques en la cama zzzz…)

Sabiendo todo esto, estamos ya en condiciones de pasar el número 3, y ver que todo no es tan malo,  y que se le puede poner solución (donde yo trabajo en menos de 5 sesiones solucionado)

¿Cómo quitar el miedo al agua?

Lo primero de todo es tener buena comunicación con las familias, que expliquen de dónde (creen) que viene el miedo, si ha sido por mala experiencia en otra piscina, de más pequeño, susto, etc. Una vez sabemos de dónde partimos, comenzamos a trabajar. Hablar con los peques es fundamental: nos sentamos juntos (no necesariamente dentro del agua, en el borde suficiente), hablamos, nos conocemos un poco. Sacamos juguetes que le interesen y poco a poco todo va fluyendo.

Siempre explicaremos qué ejercicio vamos a hacer y así sabemos su opinión. Si nos expresa malestar tenemos que explicarle cómo lo vamos a realizar y hacerle entender que sentir malestar NO es malo, que le vamos a ayudar, vamos a estar a su lado en todo momento. El ejercicio que queremos hacer lo dividimos en 3: empezamos por ejercicio base sencillo, después lo complicamos un poco y finalmente se ejecuta como queremos. Ejemplo: quiero que el peque vaya solo con el churro para trabajar autonomía. Primero le explico, después le llevo el recorrido aupas, con calma, cariño; después aupas y el churro y poco a poco le entrarán ganas de probar él solito/a. Todo esto no tiene por qué ser en el mismo día claro 😉

Nunca forzaremos a realizar ejercicios, trabajaremos la MOTIVACIÓN y el JUEGO.  Seremos simpáticos, cordiales y muy CARIÑOSOS. Al fin y al cabo, SON NIÑOS/AS. Cada peque afortunadamente es diferente, cada uno lleva su ritmo, nunca mediremos a todos por igual: respetaremos la evolución de cada uno.

Pues bien, hasta aquí hemos llegado, espero que os haya quedado claro todo. Cualquier duda me tenéis a vuestra disposición en www.franciscosanchezaguilar.com o pakinen.sanchez@gmail.com

Por cierto, échale un ojo a este curso de SOS Gestión:  curso profesor de natacion online

¿Los bebés nadan? ¿a qué edad se aprende a nadar?

¡Vaya dos preguntitas así de sopetón! Pues sí, ya se que igual no son horas de escribir…. pero cuando uno saca un rato es cuando se puede…. (jeje) Eso, y que me han venido a la cabeza estas dos preguntas, que justamente me habían preguntado antes en la piscina.

Pues vamos con la primera pregunta: ¿los bebés nadan? si leemos el diccionario nos podemos encontrar con esta definición: » flotar y avanzar sobre el agua moviendo las extremidades del cuerpo «. Los más puristas en natación dirán que nadar tiene que ser el desplazamiento con alguno de los 4 estilos de competición (crol, espalda, braza o mariposa…) pero, todos tienen en común que se desplazan por el agua moviendo extremidades. Oye, que todos vemos a un perro mover sus patitas avanzando por el agua y nadie niega que esté «nadando» 😉

Sea como sea, los bebés son (o serán) capaces de desplazarse por el agua: boca arriba, boca abajo, sumergidos…

Ahora volviéndonos más serios, la intención de ir a clases de matronatación o natación de bebés no es sólo «nadar». Tenemos muchísimos factores que enriquecen la actividad como: estimulación sensorial, afecto, apego, deporte, juego,  rutina, relajación… Es por eso que hay personas que dedican su tiempo (al igual que yo) a formar profesionales como por ejemplo curso monitor bebés Sosgestion .  También tienen formación online: curso monitor bebés online

Cambiando de tema, voy a contestar la segunda pregunta….

Esta es una pregunta que me suelen hacer a menudo, ¿a qué edad puede mi hijo/a a aprender a nadar?

Antes de nada, me gustaría puntualizar que no hay una edad concreta, tampoco un momento exacto en el cual el niño no nada y de repente sí nada. Aprender a nadar es un proceso que dependiendo del niño y del profesorado es diferente.

Otra cosa es conocer la evolución normal de un niño, o también podemos llamarlo hitos del desarrollo.

Voy a desarrollar el proceso de aprendizaje de la natación en 3 fases para que os pueda quedar más claro:

  1. En una primera fase podemos hablar de adaptación al medio acuático. Normalmente se suele dar con 2-3 años de edad. Los niños a esta vez ya están desarrollados motormente y pueden realizar un montón de cosas tanto fuera del agua como dentro. Hay que tener en cuenta que todavía no son capaces de coordinar con exactitud con lo cual no podrán nadar, pero sí que podemos conseguir desplazamiento en el agua. A veces ocurre que, por lo que sea, se apuntan niños a nadar con 5 años o más pero nunca han hecho natación. Igualmente deberemos hacer una adaptación al medio siendo consciente que están desarrollados motormente y pueden coordinar perfectamente, lo cual hará que su proceso sea más rápido.
  2. En una segunda fase superada la adaptación, procedemos a introducir posición en el agua, orientación, recursos y técnica. Ocurre como antes, dependiendo de la edad de los peques, deberemos ser conscientes hasta dónde podemos llegar con ellos. Desde mi punto de vista me gusta mucho incidir en el tema postural y sobretodo que los peques se encuentren agusto, se rían conmigo en el agua. Estar tranquilo y relajado es fundamental para un buen proceso de aprendizaje.
  3. Y ya en la tercera fase que el niño sabe desplazarse, está a gusto y sabe flotar en varias posiciones, podemos empezar a incidir con más intensidad en la técnica propiamente dicha de los estilos de natación en el siguiente orden: crol, espalda, braza, mariposa.

Bueno, ahora te toca a ti. Si tienes dudas, ya sabes dónde me tienes 😉

Pakinen.sanchez@gmail.com (España)

Que bien nos lo pasamos en el agua!.
No es solo montar un puzzle chulo de piezas de animales.
Es trabajar muchos aspectos como:
1.Desplazamiento autónomo por el agua
2. Resistencia ya que los peques dan unos cuantos viajes a lo largo de la piscina para ir y traer las piezas.
3. Coordinación porque tienen que llevar la pieza encima de la tabla.
4. Respiración porque hacemos burbujas mientras damos los viajes.
5. Motivación porque no es nadar por nadar, tenemos un objetivo : montar el puzzle!
Diversión porque hacer deporte es divertido, a veces cansa un poco pero compensa 🙌🙌🙌

Tu que opinas?
#ludoqua
#AprenderJugando

Sabes que puedes formarte como profesor de natación lúdico conmigo? 💦😉🏊

Trabajar con objetivos.
Objetivos claros, precisos, acorde al nivel de cada alumn@.
En este caso he marcado 3 distancias, el número 1 que no lo veis en la foto, el número 2 y el 3.
Poco a poco vamos aumentando la distancia a recorrer nadando, o a caballito, o realizando un ejercicio/juego que nos sirva para integrar habilidades acuáticas.
Distancias que poco a poco vamos superando, cumpliendo objetivos, aumentando nuestra MOTIVACIÓN y ganas de superación.
Llegar al número 2 un gran reto! Vamos por el 3!
Yo estoy para ayudarles, animarles, motivarles pero el trabajo real lo hacen ellos cada día, mis niños de natación.

Buenos días!

Como ya dije ayer en mi último vídeo de youtube, ayer me dieron un regalo maravilloso.

Entre otros, uno de los niños que vienen a la escuela de natación a aprender conmigo, Don P (no voy a desvelar ningún dato claro), me trajo su churro de natación. La verdad es que me hizo muchísima ilusión, y sus palabras fueron «toma, que a mi ya no me sirve». Lleva desde los 3 añitos conmigo en la piscina, y ahora que tiene 5 y algo ya nada perfectamente boca arriba y boca abajo, incluso hemos empezado con la braza 😉

El regalo es simbólico, ya ha aprendido a nadar por lo tanto siente que ya no lo necesita, con lo cual es muy buena señal. Estas pequeñas cosas son las que cuentan, las que te hacen sentirte orgulloso de tu profesión.

No se a vosotros que os parece, pero a mí me emocionó ;))))

Oye que menuda sopa hemos cocinado hoy en la #piscina!

Desde que se levantan los niños que hacen? Jugar!! Jugar y jugar.
Jugar para desayunar, jugar para vestirse, jugar en la calle, jugar en el colegio…
Por qué no íbamos a jugar también en la piscina?
Un aspecto fundamental es trabajar la motivación; sólo tenemos que pensar qué les motiva a los peques. Ya os lo he dicho… EL JUEGO!
El juego para nosotros los adultos supone ocio, pero para los peques supone si vida, su día a día, su forma de aprender e integrar conocimientos y estrategias.
Un juego tan sencillo como «hacer una sopa» requiere de varias competencias en el agua: concentración, esfuerzo, flotación, desplazamiento, manipulación, criterio y pensamiento lógico….
A que no pensabas que se trabajaba tanto con un simple juego?
No nos olvidemos de jugar, aunque seamos mayorcitos.

El coaching es un proceso mediante el cual, el coach (el entrenador) ayuda al coachee (persona que entrena) a conseguir sus objetivos y metas. 

Pero lo fundamental de todo esto es la palabra: proceso. Es decir, existe un punto de partida, una evolución y un objetivo final. Para ello, el coach o entrenador cuenta con recursos para establecer el punto de partida, entrevistas, objetivos del cliente, pautas a seguir, calendario…

Os cuento todo esto hoy porque hace ya tiempo que creé un curso que se llama «50 ejercicios para aprender a nadar». Con este curso, estoy ayudando a personas que están muy lejos de mi alcance geográfico a conseguir sus objetivos. Más que un curso, con el paso del tiempo y alumnos se ha convertido en un PROCESO de coaching, mediante el cual el alumno y yo hemos establecido lazos y vínculos, me cuenta sus inquietudes, sus miedos, sus progresos. Yo le ayudo con pautas personalizadas a conseguir sus objetivos. 

Para ello, hablamos y se establece un punto de inicio. Con el proceso de coaching se establecen los objetivos (cada persona tiene los suyos, uno con flotar les es suficiente, otros saben nadar pero necesitan consejo para mejorar la técnica, otros se cansan mucho y quieren economía en el agua….). Estos objetivos se van cumpliendo con pautas y un calendario de trabajo establecido. Siempre tenemos mucha comunicación.

El mérito final por supuesto no es mío, es el alumno quien lo consigue, quien se supera, yo sólo estoy ahí para ayudarle, guiarle y mostrarle el camino a seguir.

Si crees que no puedes aprender cosas a distancia, es porque no has estado conmigo 😉

Conóceme y prueba.

¡¡¡Buenas tardes!!!

Hoy en la piscina hemos empezado a trabajar con un recurso acuático-navideño que seguro que os va a gustar.

Cuando vienen los peques a aprender a nadar, los profesores queremos:

  • que estén contentos
  • que practiquen lo máximo posible
  • que el trabajo sea eficaz
  • que sea divertido
  • que cada ejercicio tenga un objetivo

Es por eso que hoy hemos trabajado con el siguiente juego:

Como se va a acercar la navidad (estamos a 16 de diciembre), hemos organizado un «escenario»  de navidad. Para ello primero hemos decorado la pared con pegatinas navideñas, y después hemos trasladado de lado a lado de la piscina los cantantes de villancicos. Mientras el traslado, practicamos la técnica que toca según la evolución de cada peque: respiración, brazos, piernas, estabilidad, propiocepción….

Como veis, un juego muy atractivo para ellos, y muy divertido y didáctico para todos. Porque, como digo siempre, se debe aprender a nadar jugando!

Hace años creé el MÉTODO LUDOQUA: aprender a nadar jugando. No es que diga yo que los niños aprenden y disfrutan, sino que durante años he formado a otros profesionales para que trabajen igual que yo, y sus clases sean igualmente un éxito.

Aquí os dejo un vídeo de uno de mis mejores alumnos en México!

Formación online

Si tu también quieres aprender a dar clases de natación infantil y de bebés como yo, pincha aqui. 

¡Buenas noches! ¿Qué tal os va?

Hoy quiero escribir sobre una reflexión, y me gustaría saber también vuestra opinión 😉

Como muchos ya sabéis, mi vida laboral se centra básicamente en la enseñanza de la natación, sobre todo en edades comprendidas entre 2 y 8 años. He de decir que disfruto muchísimo en la fase propiamente dicha de aprender a nadar, es decir, los peques que vienen a la piscina sin saber nadar (sin material obviamente) y al cabo del tiempo aprenden a nadar solitos por el agua (otro tema ya sería perfecccionar el estilo).

La reflexión que me planteo es la siguiente: ¿cómo medimos el éxito en nuestras clases de natación? Y respecto a esto se me ocurren varias variables:

  1. El éxito es que aprenda a nadar a toda costa (aunque algunas veces lloren o haya que forzarles)
  2. El éxito es pasarlo bien en las clases

Se que son varias variables y en breve me explicaré mejor. Obviamente hay muchas más 😉

Pongo estas dos porque son las que más a menudo me encuentro. Por un lado están los profesores que son más estrictos y entienden que la natación es un deporte duro de por sí y aburrido, y que, hay que aprender a nadar a toda costa aunque cueste mucho esfuerzo. Eso significan clases muy técnicas, aburridas y monótonas.

Por otro lado me encuentro clases lúdicas pero sin objetivos claramente definidos. Los alumnos vienen contentos pero al final no aprenden a nadar.

Desde mi punto de vista, creo que hay una tercera opción: aprender a nadar jugando. De esta forma las clases de natación siempre serán un éxito 😉 porque tendrán los siguientes elementos:

  1. La actividad de natación es importante, es importante aprender a nadar, pero no a toda costa, cada pequeño lleva su ritmo y evolución y debemos respetarlo.
  2. La natación no es aburrida: el agua nos brinda muchísimas posibilidades de juego y ejercicio.
  3. La natación es un deporte que requiere esfuerzo, pero no tienen por qué ser excesivamente duras.
  4. Se puede jugar mientras se aprenden los estilos de natación y habilidades acuáticas

El éxito sería para mi entonces, que los peques aprendan a nadar pasándolo bien, que sea una actividad deportiva que requiera esfuerzo, pero que también sea motivadora y estimulante. No debemos olvidar que hacer técnica en natación no tiene que ser siempre los mismos ejercicios, hoy en día tenemos mucho material de agua que debemos aprovechar. Nadar y nadar y nadar ya no está de moda para aprender, nadar y jugar es otro cantar.

En definitiva, tenemos la oportunidad, la gran oportunidad de hacer que los peques de hoy en día aprendan a nadar contentos, jugando, motivados, seguros de sí mismos. No podemos perdernos hacer felices en el agua a los peques.

¿Tú qué opinas?

 

El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias
y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque
generalmente no nos damos cuenta de ello. Los niños desde que se
despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y
quieren jugar con las galletas, la leche, todo lo que les rodea.

Después van
al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después
del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a
dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y
aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están
aprendiendo mientras juegan.
El juego es fundamental en el desarrollo de los niños, como veremos más
adelante. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un
grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la
adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con
elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que
es otra cosa diferente, están descubriendo su entorno.
Los pequeños, toman elementos reales en sus juegos, toman situaciones
reales. Están descubriendo la realidad de las cosas, objetos, situaciones
cotidianas, roles, mediante el juego. En fundamental jugar para aprender,
conocer. Por ejemplo: jugar a mamás y papás, jugar a cocineros. Sin duda
en el juego existirán elementos imaginativos pero las situaciones son
reales, muchas veces cotidianas, que los niños están aprendiendo,
repitiendo interiorizando en su educación.
Por lo tanto, ¿por qué no utilizar éste modelo en natación? El objetivo de
la actividad es que aprendan a nadar, eso está claro. Pero existen diversas
variantes para que este aprendizaje se realice de forma correcta y eficaz.

Sabes que puedes aprender a nadar aunque estemos lejos?

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La metodología es sencilla:

  1. Empiezas por el video 1, si te sale bien pasas al 2.
  2. Si no te sale repite.
  3. Si te atascas contactas conmigo y resolvemos.
  4. Cuando seas capaz de ejecutar los 50 que te propongo ya sabrás nadar.
  5. Sin límite de tiempo,  a tu ritmo.

Cómo aprenden los niños? Ya os lo digo yo: jugando.

Jugar para todo, para comer, en el coche, en el cole….y también podemos aprender muchísimo en la piscina!

De dónde viene la palabra juego? 

El juego es una actividad natural del hombre, y especialmente importante en la vida de los niños porque es su forma natural de acercarse y de entender la realidad que les rodea. Resulta fácil reconocer la actividad lúdica; sabemos perfectamente cuándo un niño está jugando o está haciendo cualquier otra cosa.
Etimología:
La palabra juego aparece de manera cotidiana en el lenguaje hablado o escrito cuando hablamos, por ejemplo:
– “juego limpio”
– “abrir el juego”
– “jugarse la vida”
– “es un juego de niños”
– “jugar con la salud”
En hebreo la forma sahap, además de su significado inicial de reír y llorar, significa también burlarse y divertirse. En el antiguo anglosajón, saltar, moverse, además de sacrificio y ofrenda; lo cual relaciona el juego con los ritos y otras manifestaciones culturales (Paredes, 2002).
En la Antigua Grecia el juego se refería a las acciones de los niños y a las “niñerías”. De todas formas, los griegos distinguían entre expresiones espontáneas del juego, como las peleas, los tumultos, las bromas y los que proponen los juegos de competición y de lucha entre varios contrincantes, que se habían puesto previamente de acuerdo en las normas.

Con lo cual, vamos a relajarnos y vamos a jugar más,  os parece?

La representación de roles durante el juego es una operación que se cumple en el hecho simbólico de jugar, pero muchas veces suele reproducir elementos característicos de la personalidad del jugador, de la realidad familiar que le rodea, de las normas de convivencia o de los valores morales imperantes en la sociedad. Esta sutil y a veces complejísima relación de complementariedad entre ambos aspectos, el real y el imaginario, es justamente lo que define y enriquece al juego como forma de aprendizaje para la vida.
Por ejemplo, jugar a realizar un viaje, tiene sólo una parte de realidad, ya que lógicamente sería imposible realizar el viaje en el reducido espacio y tiempo que ofrece el juego y su situación. Pero, las alusiones a la realidad son constantes, porque en todo momento se intenta imitar la acción de viajar en algún tipo de transporte, a la vez que se trata de recrear los escenarios geográficos reales, lo que constituye una forma de aprendizaje muy interesante. Todo esto implica:
– Manipulación de materiales reales
– Problemas de tipo técnico
– Conflictos humanos
– Estrategias de resolución
Todo esto adaptado al tipo de juego, el tiempo de juego disponible, etc.
A través de “jugar a…”, el niño va experimentando y dando significación a todo aquello que vive, selecciona aquellos aspectos de la realidad que le son útiles, comprende el esfuerzo de producción que requiere elaborar las cosas, e interioriza lo vivido. La adopción de una postura crítica, la orientación personal ante los hechos, la emergencia de valoraciones, e incluso la expresión de opiniones y actitudes, son algunas de las consecuencias del proceso educativo que tiene lugar durante la actividad lúdica.
Huizinga recordó que en el hombre era muy importante la condición de homo sapiens y de homo faber, pero también la de homo ludens; y Schiller llegó a decir que “el hombre solo es verdaderamente hombre allí donde juega”. En consecuencia, es humanamente necesario contemplar la realidad desde el punto de vista imaginativo del jugar.

Aprender a nadar es algo muy concreto.

A mi me gusta ver la natación como algo más global. No me gusta «solo enseñar » al estilo clásico.

Para que veáis mi forma de enseñar os dejo esta foto de material que acabo de comprar: cesta de la compra.

Qué voy a trabajar de forma lúdica:

  • Se trabaja la patada para aprender a nadar
  • Se trabajan los colores
  • Las formas
  • Se trabaja en equipo con los demás compañeros.
  • Aprendemos a hacer la compra
  • Trabajamos mucho en el agua: resistencia
  • Se lo pasan muy bien, se motivan y tienen ganas de repetir.

Y muchas cosas más que podría contaros.

Para ellos es un juego, pero yo se que están practicando técnica específica de natación.  Cada juego tiene un sentido, un motivo. De esta forma yo no obligo a ningún niño,  son ellos los que piden hacer más,  y probar cosas nuevas.

Como podéis ver no es la forma tradicional. Pues así se trabajan todos los aspectos de la natación  (estilos, posición,  técnica,  respiración….) pero de una forma diferente.

Este material es solo un ejemplo de todo lo que trabajamos duro en el agua en cada sesión. Es más trabajo para el profesor?  Sí pero os aseguro que merece la pena!

En la mayoría de las culturas los niños juegan con imitaciones en
miniatura de herramientas de los adultos. Estas imitaciones se ven
influenciadas evidentemente, dependiendo de la época en que tocó vivir.
Así, el juego de “cara o cruz” surgió desde el momento en que se
popularizó el uso de la moneda. Los egipcios ya jugaban a un estilo de
ajedrez. La oca ya se jugaba en Grecia y se propagó por Europa en la Edad
Media.
El juego ha adquirido diversos significados en cada época. Desde el punto
de vista antropológico, el juego está relacionado con las necesidades
físicas, psíquicas y espirituales de cada sociedad.
Posibles funciones del juego:
– De entrenamiento de habilidades necesarias para la
supervivencia
– Como expresión de la espiritualidad, relacionado con rituales
mágicos y ceremonias religiosas
– Como fines terapéuticos
– Por simple diversión
El juego también ha sido asociado a otros fines no lúdicos, como pueden
ser: políticos, sociales y religiosos.
Ejemplo: los Juegos Olímpicos.

Buhita, una de las integrantes de los Pijamask tiene otros super poderes.

Adivináis cuales? Me ayuda en la piscina a quitar el miedo al agua de los peques.

Cuando un peque viene a natación y tiene miedo, puede ser por:

  • una mala experiencia previa
  • desconocimiento
  • miedo porque la piscina es grande
  • no sabe que se va a hacer
  • el agua puede estar fría
  • no está con los papas….
  • mil cosas más

En cualquier caso, tener miedo al agua:

  • no es algo malo
  • no es motivo de burla
  • no es ser menos
  • no tiene edad (hay niños de 3, 6 o adultos con miedo)
  • es fácil ponerle solución

Con ella jugamos mucho, le damos muchos paseos en barco (tabla de natacion), la llevamos a la playa (de lado a lado de la piscina), nos enseña a bucear,  a soplar burbujas y muchas cosas más.

La verdad es una buena compi 🙂

 

En mi opinión, el aprendizaje de la natación no se debe clasificar por
edades, debido a que habrá niños pequeños sin miedo al agua que se
pueda empezar a trabajar con ellos los movimientos típicos de los estilos,
mientras que otros niños mayores necesiten todavía un periodo de
adaptación.

Pero, sin duda, el aprendizaje de conocimientos y desarrollo
tanto motor como psicológico está ligado a la edad. Con esto quiero decir,
que cada etapa de madurez contiene unos tipos de juegos y un tipo de
tratamiento y educación. Por ejemplo, un niño pequeño puede pasarse
horas jugando con unos cubos a llenarlos y vaciarlos, mientras que otro un
poco mayor necesitará otro tipo de juegos y actividades menos sencillos.
También tendremos esto en cuenta a la hora de programar las actividades
acuáticas.
Todo esto parece muy difícil pero, en base, no lo es tanto. En definitiva,
vamos a seleccionar ejercicios de natación y los vamos a disfrazar de
juegos selectos para que la actividad se convierta en lúdica. Vamos a hacer
que los niños vengan contentos a la piscina, y que, aprendan a nadar
mientras juegan. Por ello, es muy importante que el monitor elija
correctamente los juegos acorde a los objetivos.

 Ellos pensarán que “están jugando a…” mientras que lo
que verdaderamente están haciendo es un ejercicio de aprendizaje del
movimiento de brazos de estilo crol.
La imaginación es muy importante, por lo que no nos debe importar
imaginar nuevas situaciones, o cambiarle el nombre a las cosas. Por
ejemplo, es más atractivo llamar “bocadillo” que “pul buoy”. Son cosas
muy sencillas, pero que con los niños funcionan, y debemos establecer el
aprendizaje a su nivel, y ponernos en su piel. Ya tienen bastantes
obligaciones, y según crecen más; vamos a darles un rato divertido y
lúdico, en el que:
– Aprenden a nadar
– Hacen deporte
– Desarrollan sus capacidades y habilidades sociales
– Aprenden nuevos conceptos y situaciones de la vida real

¿Tú qué opinas?

¿Tú qué opinas? ¿Crees que para aprender a nadar es necesario nadar y nadar y nadar hasta quedar agotado?

Hay una filosofía de las que dicen: venga tu dale, otro largo, otro, otro, que al final te saldrá bien.

Yo soy de los que piensa que si nadas mal muchos largos, aprendes mal y encima te cansas, e incluso te puedes lesionar.

Prefiero hacer las cosas poco a poco con calma, explicando bien los ejercicios a ejecutar. 

Otra cosa diferente es que una vez que ya sabemos nadar, deberemos hacer metros para mejorar tiempo, pulir una técnica perfecta, competir, etc… Pero para aprender a nadar de forma básica y sencilla no es necesario desde mi punto de vista hacer gran cantidad de metros.

Donde trabajo como profesor de natación, trabajo con todo tipo de público, y uno de ellos es gente adulta que no sabe nadar; unos nada de nada, y otros se defienden más o menos pero se cansan, se agotan, no tienen capacidad…. y no se sienten seguros de practicar por su cuenta. En cualquier de los casos trabajo con ellos con una técnica de SENSACIONES. Esta técnica se basa es que tú mismo te notes deslizar, que notes si lo haces bien o mal, al margen de las correcciones oportunas que se hacen in situ.

Otra cosa que me gusta mucho es estar dentro del agua con mis alumnos, y me da igual que sean niños o adultos; se aprende también imitando, todos a la misma altura y nivel.

Es por ello que después de mucho tiempo he lanzado un curso virtual que lo llamo «50 ejercicios para aprender a nadar» donde he recopilado los mejores ejercicios a mi entender para aprender a nadar.

En el curso están los 50 vídeos de los 50 ejercicios con sus 50 explicaciones; vamos, muy completo a mi entender. La forma de proceder es muy sencilla, ves como se hace el 1, si te sale bien pasas al 2. Cuando seas capaz de ejecutar el 50 ya sabrás defenderte en el agua como un pez 😉

¿Has tenido esa sensación que cuando algo te gusta no te cuesta hacerlo o te cuesta menos?

¿Por qué obligamos a los niños a aprender a nadar?

¿Es necesario aprender a nadar sí o sí?

 

Evidentemente aprender a nadar tiene múltiples beneficios, podríamos hablar de beneficios en el sistema inmune, sistema respiratorio, sistema circulatorio… y un largo etcétera.

Ahora que se acerca el verano, muchas familias apuntan a sus hijos a cursos intensivos de natación para aprender a nadar de cara al verano, para que sepan defenderse, «para que no se ahoguen». Estamos de acuerdo que es mejor que un peque sepa defenderse en el entorno acuático, yo con mi hija vamos desde los 4 meses a la piscina, y en breve que voy a tener otro peque haremos lo mismo.

Lo que puede que no estemos de acuerdo es en la forma de conseguirlo, no hace falta obligar, ni enseñarles a nadar por las bravas.

Aprender a nadar es un proceso que todos los peques van a conseguirlo, la diferencia es «cómo pasan ese proceso». Pueden pasarlo realmente mal si les obligamos por las malas, o pueden pasarlo bien si tenemos paciencia, empatía y mucho cariño. Todos los niños van a aprender a nadar, así que, mejor que este proceso lo pasen lo mejor posible, sea divertido.

¿Tu que opinas?

El modelo lúdico se encuentra presente en casi todas las acciones diarias
y cotidianas de los niños y en algunas de los adultos, aunque
generalmente no nos damos cuenta de ello.

Los niños desde que se
despiertan por la mañana, están deseosos de jugar; toman el desayuno y
quieren jugar con las galletas, la leche, todo lo que les rodea. Después van
al colegio y allí continúan jugando y aprendiendo. Ya por la tarde después
del colegio los niños juegan en casa, en el parque… hasta que se van a
dormir. En definitiva: los niños están continuamente jugando y
aprendiendo, o quizás sería más correcto decir que continuamente están
aprendiendo mientras juegan.
El juego es fundamental en el desarrollo de los niños, como veremos más
adelante. El juego les ayuda a comprender el medio que les rodea. Si un
grupo de niños juega a un determinado juego en el que es necesaria la
adopción de roles, están mezclando elementos imaginativos no reales con
elementos reales. El medio en el que juegan es real aunque imaginen que
es otra cosa diferente, están descubriendo su entorno.
Los pequeños, toman elementos reales en sus juegos, toman situaciones
reales. Están descubriendo la realidad de las cosas, objetos, situaciones
cotidianas, roles, mediante el juego. En fundamental jugar para aprender,
conocer. Por ejemplo: jugar a mamás y papás, jugar a cocineros. Sin duda
en el juego existirán elementos imaginativos pero las situaciones son
reales, muchas veces cotidianas, que los niños están aprendiendo,
repitiendo interiorizando en su educación.
Por lo tanto, ¿por qué no utilizar éste modelo en natación?